MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

7 de enero de 2013

VUELTA AL MUNDO 2013, CAPITULO. 2 – CHERNOBIL M - KIEV

 


DIA 3 KIEV - CHERNOBIL MUSEUM


Descanso bien y salgo con intención de ir a visitar la accidentada central de Chernobil, muy cerca de Kiev, así como la ciudad abandonada, más bien desalojada de Pripyat, donde ocurrió el fatídico accidente por explosión del reactor 4 de la central nuclear allá por el año 1986. Aunque parezca una locura ir a una zona radiactiva, hace unos años se comenzaron a realizar visitas a dicha zona, ya que la radiactividad ha descendido bastante y no estando demasiado tiempo no es extremadamente peligroso aunque el riesgo cero no existe. Para que os haigas una idea de los efectos de la radioactividad, se estima que tardará unos 500 o 600 años en desaparecer totalmente, como para poder habitarse de nuevo la ciudad, donde residían los trabajadores de la central y sus familias. Sin embargo se podrá estar cortos periodos de tiempo llevando siempre al cuello un medidor de Roentgen, que va informando de la radiactividad en cada momento y en cada zona.

No obstante me tengo que conformar con ver el museo, ya que al ser días festivos y necesitarse un permiso especial, no lo tendría hasta dentro de cuatro días, y no puedo esperar tanto. El museo de Chernobil, es más un homenaje a tanta gente que murió tras el accidente e intentando sellar el reactor, que un museo convencional. Personalmente me gusto como estaba ordenado, con una sala con imágenes de antes y después de la explosión así como muchas en las que se puede ver el estado actual de las inmediaciones de la planta y como nuevamente la vida y la vegetación se abre paso de nuevo. En otra sala se ven fotografías de los heroicos equipos de rescate y de los hombres que con helicópteros y equipos terrestres muy básicos fueron a sellar con cemento el reactor y a clausurar el desastre a sabiendas que morirían mas pronto que tarde.

Un monitor expone película de estos hombres y mujeres, hoy casi todos muertos, escuchando las instrucciones antes de dirigirse al infierno radioactivo. Que valor, que frialdad, y que orgullo se debe de sentir hacia estas personas que dieron su vida por evitar la muerte a miles de personas en el futuro mas próximo. He visto las caras de héroes de verdad, no de película, que sensación ir a sabiendas hacia una muerte casi segura, y sin ninguna otra opción alternativa de menos riesgo.

Trajes, mascaras, equipos antiradiacción que al final esta gente se quitaba por el calor que tenían que soportar sabiendo que la muerte les llegaría igual de todas formas. Y fotos muchas fotos, de gentes, de niños, como no de cientos de niños inocentes afectados por la radioactividad incluso antes de nacer. Aulas que quedaron intactas pero sin vida dentro. Cuantas veces en el colegio nos imaginábamos como sería una guerra nuclear. Pues viendo esto, es lo que me imaginaba. El precio a pagar por los errores en la energía nuclear es muy alto.

No os voy a relatar ahora toda la historia de esos días, sería largo de contar, pero simplemente haceros recordar que fue una llamada prueba de resistencia la que originó que ese reactor saltara por los aires, y generara una nube radioactiva que se expandió por casi toda Europa, aunque en los primeros momentos el viento que soplaba hacia el norte hizo que milagrosamente la ciudad de Kiev, con mas de 2 millones de habitantes, y a muy pocos kilómetros, se salvara de esa nube, que desplazó hacia zonas menos pobladas.

Dejo con un cierto desasosiego el museo, no es el primero de este tipo que visito, ya que anteriormente la visita al campo de concentración de Auschwitz o recientemente al memorial del genocidio ruandés en Kigali, hacen que uno no se sienta muy bien, pero hay una diferencia muy grande entre accidente aunque sea por error humano, y masacre humana premeditada. Os invito a que leáis la entrada de mi blog de África- Kili, del mes de marzo 2012 del Kigali Memorial, dedicado al genocidio ruandés. Http://albertocampamontes.blogspot.com. Me enteréis solo comparando la narración de cada uno de ellos.

El sentimiento, al menos en mí, es muy distinto, me acongojaron mucho más los anteriores. El hombre puede ser un imprudente homicida, o un cruel asesino. Ojalá ni una cosa ni la otra se repita en el futuro, aunque siendo justos será más una utopía que una realidad.

En el exterior del museo, ambulancias, tanquetas y otros vehículos usados en aquellos días, descansan hoy bajo una capa de inofensiva nieve.

De vuelta al centro de Kiev aprovecho el final del día para visitar la gran Catedral Uspensky en el Pechersk Lavra de Kiev, un recinto amurallado con una gran torre, a esas horas iluminada y con sus campanas tocando varias composiciones musicales.

En el interior monjes ortodoxos con su misa, y a la vez tienda de regalos y souvenirs de esta variante cristiana, pero aquí al mas puro estilo de Fátima o Lourdes, en la variante católica. Mucho “merchandaising”. En el exterior barbudos monjes ataviados de negro, con grandes hábitos hasta el suelo y gorros de lana, salen a recibir a un casi pope al posarse de su vehículo alta gama y cristales tintados, poderío religioso ortodoxo. En todo caso siempre respeto y admiración por esta creencia como por las demás, ya que como en el resto de los humanos hay de todo, grandes vocaciones o grandes profesiones, pero no está de más reconocer también que tanto la arquitectura de sus impresionantes iglesias, como las tallas en madera de sus iconos interiores, son preciosas.

Ya de regreso al metro puedo ver presidiendo un promontorio hacia el rio Dniéper, la gigantesca estatua iluminada de la Madre Patria, simplemente imponente, monumento de piedra, de gran altura con la imagen de una mujer sosteniendo el escudo y la espada.

Antes de llegar al hostel para recoger mi mochila, como en un puesto callejero una sabrosísima empanadilla de pollo y una especie de pizza ucraniana con pimiento y queso que mata mi hambre antes de partir hacia la otra madre, la Madre Rusia, de la cual todavía quedan muchas reliquias en Kiev como son las imágenes de Lenin en algunas estaciones de metro o estatuas de la victoria rusa en la segunda guerra mundial. Aunque estas hoy en día, tienen que compartir protagonismo con otras mas americanas, como son grandes tazas anuncio de café de Mc Donald en los grandes halls del metro de la ciudad.

Antes de partir necesitaba saber que tren, que horario, que plaza y que anden coger para dirigirme a Moscú. Menos mal que una amable ucraniana del hostel que no reñía, me lo miro por internet y me lo escribió todo en ruso para luego en la taquilla sacar el billete, sin que me volvieran a reñir por no hablar ucraniano. Que grande ye viajar, cuanto se aprende y cuanto no se llega a aprender nunca.

Ya en el andén, el tren de bandera rusa espera le ordenen su salida hacia la capital moscovita. En cada uno de los vagones un serio revisor ruso ataviado con un azul marino abrigo también ruso, controla el acceso y te retira el billete tras comprobar tienes el visado en regla.

Pues aúpa, me subo y me dirijo a mi compartimento donde me encuentro a mis convecinos de litera. Viajo en segunda y supone viajar cuatro personas en cada compartimento. Dos eran serias chicas que siguieron leyendo mientras me instalaba, pero el tercer concursante era un fornido ruso con fuerte aroma a licor de la misma nacionalidad muy usado para combatir el frio en el invierno soviético…pero en el tren no había frio y este hombre estaba ciego de vodka. Era más por hobby. Y allí estaba Iván estrechándome la mano y presentándose ante mí. Tras decirle yo mi nombre, Iván comenzó a darme unas clases practicas de como instalarme: -Alberto pon la mochila aquí abajo, Alberto quita la gorra, Alberto pon unas chanclas- madre del alma, y hasta ahí todo bien, pero cuando insistió en que rubricásemos nuestra amistad ruso-española con un lingotazo de Vodka empezó el lio. Alberto le dijo que no, y entonces “Ivanov” se sintió enojado de que un español no aceptara tan magna invitación. Así que levantando su chupito gritó “naz-darrobia”, que viene a ser como un brindis en ruso, y "pa dentro", a juntarse con los anteriores chupitazos del día.

Después de dejar todas las cosas y hacer mi cama con las sabanas que me dejo la camarera de vagón, tuve que huir un poco hasta el vagón cafetería, esperando mi compi Iván “el terrible” se calmase o en su defecto se durmiese. Estaría como dos horas escribiendo en el navideño vagón pero cuando volví para acostarme allí estaba Iván con la botella y el chupito, eso sí, con la botella ya muy a mediada. Me subí a la litera superior y la otra chica rusa le empezó a recriminar también en perfecto ruso que no dejara ya el temita del Vodka de confraternización. Surgió efecto e Iván se recostó en su litera a dormirla bien dormida.

El vagón quedo en calma, los pasajeros intentando dormir, al menos hasta bien entrada la noche cuando nos acercamos a la frontera ucraniana. Militares al abordaje, encendido de luces y revisión y sellado de los pasaportes antes de la salida del país. Grandísima nevada en las vías iluminada por los también blancos focos de la estación fronteriza.

El tren se empieza a mover y se dirige hacia el mayor país del mundo.

Nos vemos mañana en Rusia…

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