MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

19 de enero de 2014

Vuelta al mundo 2013, Capitulo 31 – MONTREAL

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El día acaba y anochece en el Vieux Montreal, los edificios comienzan a iluminarse y los canadienses pasean por sus empedradas calles. Montreal es la segunda ciudad con más francoparlantes del mundo después de París. Así todo, sus calles cercanas al congelado puerto en esta época, respiran todavía parte del ambiente que en tiempos pasados tuvieron que tener, cuando cientos de inmigrantes franceses y de muchas otras partes de la Vieja Europa, llegaron a fundar este ahora Viejo Montreal. Su ayuntamiento, el  Hôtel de Ville, la famosa calle dedicada a su descubridor francés, la Rue Jacques Cartier, su Marché Bonsecours y  la versión americana de la catedral de Nôtre Dame, hacen de Montreal una réplica en el nuevo mundo, de la Francia de la vieja Europa. La villa olímpica de Montreal, que en el año 1976 acogió las olimpiadas quizá más ruinosas de la historia de los juegos, acabando hace poco de pagar sus costosísimas inversiones, en una época todavía no muy boyante económicamente, y que los canadienses pagaron durante más de 30 años. A pesar de esto se recordarán por un número, ese número, era el 10 y se lo llevó para siempre una joven chica rumana, portento de flexibilidad, coordinación y por supuesto perfección total. ¿Quién no recuerda a Nadia Comaneci?

Pues hoy esta villa olímpica se sigue usando como centro deportivo, con sus instalaciones de gimnasia donde triunfó la jovencísima rumana, así como sus piscinas olímpicas y pistas polideportivas. Pero otras instalaciones de la época como la torre inclinada, que por cierto sigue siendo la mayor del mundo de estas características, se usa como observatorio subiendo hasta ella por un funicular con inclinación de 45º, o como el costosísimo velódromo, que hoy es el Biodôme, un impresionante zoológico de la naturaleza americana, que en su interior recrea el hábitat de cuatro ecosistemas del continente, y que van desde los climas subpolares y de los bosques canadienses hasta las selvas de Centro y  Sur América. En la visita al recinto, sorprende ver como en cada uno de ellos han conseguido hacer que vivan tantos animales, con temperaturas y ambientes tan diferentes, que tú también sientes al pasar de uno a otro, y todo ello en lo que en 1976 era la pista ciclista de las olimpiadas.

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