MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

19 de enero de 2014

Vuelta al mundo 2013, Capitulo 30 – OTAWA Y QUEBEC

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Ni de lejos es de las mayores ciudades de Canadá, pero Ottawa es la capital de este enorme país, y además quiere serlo.  Esta ciudad, a la orilla del río con mismo nombre que ella, es y quiere ser la capital de un país con dos lenguas, con dos culturas y con una historia hasta ahora común, pero con muchas posibilidades de división. Y es que Ottawa esta justo en el límite del estado anglófono de Ontario, y nada más cruzar el puente sobre su río, comienza el estado francófono de Quebec en la contigua ciudad de Gatineau. El precioso Hôtel Château Laurier, cuasi residencia política del país, es fiel reflejo de muchos castillos franceses, las esclusas del canal Rideau y su rio congelado, ven como muchos habitantes se desplazan en patines de hielo para dirigirse a sus trabajos, y el edificio anexo de la biblioteca, con una forma cónica de esbelta figura, ensalza aún más el edificio principal del parlamento de Canadá. 

Ya en la capital de Quebec, acercándote a la parte vieja de esta, Le Château Frontenac destaca por su gran tamaño y elegancia, siendo símbolo inigualable de esta francófona ciudad de la región del mismo nombre. Imponentemente construido en varias etapas, es el corazón de la villa amurallada y hoy es utilizado como un grandioso hotel regentado por la cadena Fairmont.

En la región de Quebec, a parte de la bandera de Canadá con su gran hoja de arce, se ven infinidad de banderas blancas con cruz azul y cuatro flores de lis, que representan a la gran comunidad de ascendencia francesa y que utiliza casi en exclusiva el idioma francés para comunicarse por estos lares. Los edificios y aspecto de las calles de esta ciudad, te hacen sentirte como si estuvieras en el país galo, y solo el congelado río por el que se desplazan grandes trozos de hielo bordeando la isla de Orleans, te recuerdan que estás en el frio invierno canadiense.

En el transcurso de  este viaje alrededor del mundo he dormitado en todo tipo de sitios, desde en las literas y asientos de muchos trenes, pasando por backpackers para mochileros, hostales, guesthouses con habitaciones compartidas y hasta en el suelo de varios aeropuertos y estaciones de bus. Pero quizá uno de los sitios donde más a gusto he estado es compartiendo casa con una familia quebequense. En su pequeña casa, un sótano muy, pero que muy bien equipado, ha sido hogar de un par de noches en la ciudad de Quebec, y una nota en su frigorífico decía hospitalariamente: “Nuestra nevera es vuestra nevera”.

Finalizando la vuelta al mundo, ya estoy en GMT-4 y con tan solo cinco horas de diferencia respecto a nuestra española hora de España.

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