MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

15 de febrero de 2013

Vuelta al mundo 2013, CAPITULO 18 – SEÚL Y ZONA DESMILITARIZADA (DMZ)

DÍA 34º SEÚL FINANCIERO (YEOUIDO ISLAND)
Hoy ha nevado por la noche, y al salir caminando por las calles de Seúl se aprecia la ligera capa de nieve acumulada. Así todo la nieve no consigue esconder el tuneado de un coche aparcado, que parece dispuesto a ser portada de un comic manga al más puro estilo “carrera por la ciudad”.

Pequeños remolques en la calle ya están preparados, con sus también pequeñas cocinas, para vender desayuno callejero a los viandantes, y nada más entrar al metro ya se puede ver que esta gran ciudad, no descansa nunca. En el vagón que tomo para irme a visitar esta vez el corazón financiero de la ciudad en la isla sobre el rio Hang de Yeoukido, el 90 % del vagón esta afanadamente mirando a su teléfono móvil. Y no es para menos, estamos en el país de Samsung, y en de LG, entre muchos otros, y eso se nota y mucho.
Todo el mundo se pasea virtualmente por sus terminales, que hoy en día son la mayor de las enciclopedias. No es que sea muy partidario de estar constantemente colgado de los electrónicos aparatejos, pero la verdad es que viajando ayudan, y mucho. Te puedes conectar en los muchos sitios con wifi, traducir al coreano algo que quieres decirle a quien tienes a tu lado, y cuando estás muy muy perdido, el GPS te echa una mano, para situarte un poco mejor.
Siempre pensé que aunque aquí se desprecie un poco lo asiático, sea chino, coreano o taiwanés, tratándolo de minusvalorar, ellos han sabido crear y fabricar todas estas cosas a un precio muy asequible para todo el mundo, en comparación con otras marcas, y por experiencia os puedo decir que generalmente sin mayor problema. Ahí sigue mi televisor LG, mi video Samsung y el de mi padre coche Hyundai, que siguen funcionando perfectamente después de años, como los más caros. Y es que a fin de cuentas, no en todos los casos, todo lo caro tiene por qué ser mejor. Corea  diseña, fabrica y vende a buen precio, tecnología a todo el mundo.
A unas paradas de metro me apeo para salir al exterior del metro, justo enfrente de la Asamblea Nacional de Corea, un gran edificio con cúpula de cristal, vigilado por muchos policías que no te ponen impedimento alguno en entrar a verlo más de cerca, desde sus  jardines en ese día muy nevados.

Continúo hacia el centro financiero de la Yeouido, que por sí sola ya sería una gran ciudad europea, pero sin embargo aquí es una parte muy pequeña de esta mega polis que es Seúl.
Mirando hacia arriba te maravilla ver las formas de tan modernos semirascacielos de cristal que albergan bancos, oficinas y algún que otro hotel. En uno sin embargo más bajo, se encuentra la bolsa de Seúl, que aprovecho para entrar a ver. En el hall, un gran toro me hace recordar al que está en el financiero también barrio neoyorkino de Wall Street. Símbolo siempre de la fuerza de la economía y la bolsa de un país.

Pregunto si puedo acceder al parque, como en otra ocasión pude visitar en la bolsa madrileña, pero me llevo la sorpresa de que aquí ya no existe desde hace unos cuantos años, ni siquiera simbólicamente. SI puedes acceder al lugar donde se hacían antiguamente las transacciones pero que hoy en día sustituyen modernas pantallas de plasma donde puedes ver las cotizaciones de su índice Kosdaq, y un pequeño museo con la historia de esta importante bolsa asiática.

Despues de comprar Daewo y vender Sangyong, mantengo posiciones en Hyundai y Kia. Que cuatro monstruos del automóvil mundial, todos ellos de estas coreanas tierras. También pienso que un país puede ser lo que quiera ser por el trabajo e iniciativa de sus gentes, y lo razono. Corea tiene casi la misma población que España, pero en un territorio 5 veces más pequeño que el nuestro, consiguiendo así todo, ser una economía fuerte y muy competitiva, que fabrica y exporta a medio mundo todos sus productos.
Sin embargoen  nuestro mas extenso y rico país, nos conformamos y estamos orgullosos de nuestro gran invento que es la fregona (con mucho respeto a tan útil instrumento) pero, ¿no hemos sido capaces de haber creado un automóvil, salvo una pequeña franquicia de la Fiat?, ¿no hemos sabido diseñar y fabricar un teléfono móvil?, ¿o no hemos sabido mismamente promocionar, exportar y vender, aunque sea la tan útil fregona a tantos países que no la tienen?
Es simplemente una crítica constructiva y reivindicativa, de lo que se debería de hacer para salir de las crisis económicas, sin permanecer siempre estáticos en nuestro comodo pasado de buena y turística empresa, e inmejorable clima para construir viviendas. No podemos criticar tampoco que muchos otros países tengan en el trabajo su profunda fuerza comercial. Al menos debemos de respetarlo y saber competir en un mundo global, donde todos queremos ganar más y comprar más barato. Corea puede ser un buen ejemplo, sin caer en que trabajan como coreanos por cuatro perras…pues no es exactamente así. El nivel de vida en este país es bastante alto en general comparado con el nuestro, y se puede ver en el día a día de la mayoría de su población. Vuelve a ser una opinión fruto de momentos que uno dedica a observar, meditar y valorar la cotidiana vida de otros países que no son el suyo, lo intento hacer siempre y en todos, se aprende mucho.
Proseguimos, que si no, no llegamos, jajá…ahora a pie con un poco de frio por la heladora brisa que había cerca de los embarcaderos que sirven de amarre a los muchos barcos, que  por turismo o por transporte, navegan por el rio que cruza la ciudad. Al lado de ellos unos simpáticos patines de verano para ir a dar una vueltecilla por el rio, tienen forma de cisne blanco  y son muy vistosos desde el embarcadero, en el que también se puede ver un llamativo molino con aspas en el techo al más puro estilo Moulin Rouge de Paris. Estas embarcaciones en vez de ser patines, son “Cisnines”.

A lo lejos ya se puede observar el gran edificio 63, que es de los mayores rascacielos que se han dejado construir en la ciudad. Tiene unos 60 pisos y de altura similar a la Torre Eiffel parisina.

Acercándome para visitar el interior de la torre, se puede observar la cantidad de cristal anaranjado que se tuvo que emplear para cubrir semejante altura de edificio. Tomo unas fotillas, haciendo considerables esfuerzos para que entre toda en la ventana del visor de la cámara.

En el interior, grandes almacenes, restaurante, varios cines, un acuario y hasta un museo de cera, donde destaca nuestro gran Salvador Dalí, al lado de otros personajes como Obama, Beckan o la reina Isabel. Pero quizás las más llamativas de todas son las figuras de los presidentes que se inmortalizaron en los billetes de dólar y o de Yen japonés.

Oscureciendo ya, me retiro para al día siguiente madrugar a ver la otra Corea, la del norte desde la del sur. Algún día no habrá falta de verlas desde un punto cardinal o desde otro, ojala me tocara ver una sola, como gran noticia de un telediario. En Alemania un día se tiró el muro, y hoy en día aquella utopía, es una realidad.
Buenisima cena de vuelta al hostel en restaurante local que aun es mas barata que la de dias anteriores, unos tres euros al cambio.
 

DÍA 35º  DMZ CON COREA DEL NORTE
Había reservado el día anterior plaza para el tour que sale diariamente a ver la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas, y que mi amigo Rodri de Rio, me había aconsejado casi antes de llegar yo al país. No hay forma de visitar la zona si no es de esta manera y la verdad es que la visita merece mucho, mucho la pena, sobre todo  a quienes nos gusta viajar en el tiempo. En este caso el viaje en el tiempo empieza en los años de la segunda guerra mundial pero nos llega hasta el presente.
En el autobús casi todos son turistas venidos principalmente desde Japón pero a mi lado me toca una chica de Hong Kong, una pareja de taiwaneses y dos chicos chinos, que enseguida aparcan sus diferencias territoriales para pasar un buen día de visita juntos.
El autobús recorre los poco más de 60 kms que desde Seúl hay a la frontera por carretera, y que a medida que abandonaba la autopista, era más complicada su condición por la nieve acumulada en las vías secundarias.
Llegamos a la zona donde se encuentra uno de los puentes que cruza el rio y donde se intercambiaban en su día muchos prisioneros de una zona y de la otra.  Esta zona hoy en día desmilitarizada comprende una franja de cuatro kilómetros, que se delimito en dos kilómetros hacia cada uno de los dos países desde la frontera real, y así evitar incidentes militares como los acaecidos en estos 60 años de separación,  y que pudieran retomar la nunca terminada guerra, ya que se firmó un armisticio pero  no el final de la guerra en sí, y hoy en día todavía cada una de las dos Coreas reclama el territorio completo de la otra. Así llevamos desde el año 1953, cuando finalizo la contienda con el reparto de la península en dos antagónicos estados apadrinados por dos potencias totalmente diferentes. Esto llevó a que fuera el escenario perfecto para la escenificación de la tan duradera, guerra fría.

A continuación nos iríamos hacia la zona donde se encuentra uno de los cuatro túneles que se han descubierto hasta el momento y que sirvieron como pasarela de espionaje, e incluso acceso a una posible ocupación militar en tiempos de más tensión.
Estos túneles se excavaron desde el norte por debajo del rio y se adentraban varios kilómetros hacia el sur. Hoy en día se pueden visitar siempre y cuando no se supere la franja de terreno que separa preventivamente las dos Coreas. Nos dirigíamos a visitar el llamado “Tercer Túnel”, llamado así por ser el tercero en ser descubierto, habiéndose descubierto posteriormente un cuarto también. Para acceder a él una especie de lanzadera sobre raíles nos adentrará en el boquete, debiéndonos poner un casco de minero, que aunque al principio parecía exagerado, al final se comprobó la verdadera utilidad del mismo. En mi caso con más razón.
El túnel comienza por este lado surcoreano con una fuertísima pendiente que te baja a unos cien metros de profundidad, trayecto en el cual ya se empieza a amortizar el casco porque a poco que te despistas pegas con la cabeza en los laterales de excavada pero irregular piedra.
Una vez termina el descenso, ya se puede uno apear y continuar a pie avanzando hacia la frontera subterránea norcoreana por continuación de excavado túnel, pero de muy baja altura, que a los que tiramos un poco más a altos que a bajos nos hace doblar la columna hasta que por inercia uno se incorpora un poco y entonces vuelve a salvarte el muy amortizado ya casco.
En el interior mucho frio, acompañado de bastante fría humedad, causada por el agua filtrada, por las grietas en la piedra de las paredes del túnel. El final del avance hacia la invasión de la NorthCorea lo marca una vallada con alambre de espino portecilla, que a través de un cristal deja entrever más avanzadas posiciones ya vigiladas por armado ejército de la Republica del Sur.

De vuelta, te imaginas lo que duramente tuvieron que trabajar para construir un túnel tan largo, y en tan dura piedra, y lo que sería planificar las incursiones de todo un ejército por tan angosto camino. Pero la realidad es que estaban diseñados para poder ser usados por muchísimos batallones de soldados a la hora.
La subida más lenta no muy apta para claustrofóbicos visitantes, porque en caso de ansiedad se tardaría un ratillo en solucionar la fobia, como en buena metáfora aquí real, hasta alcanzar “la tan ansiada luz, al final del túnel”.
Posteriormente el tour continúa con un visita a un pequeño museo donde se muestran desde las pistolas y fusiles utilizados en la famosa guerra de Corea, hasta las negociaciones de paz a varias bandas con todos los presidentes que intervinieron en las mismas. Bastante interesantes fotografías antiguas de la zona y de los prisioneros  y familias que quedaron separadas por la suerte de un malogrado destino.

Varias maquetas también hacen a uno asimilar mejor como es la franja desmilitarizada que finaliza ya en las costas del mar de la China Oriental, dividiendo la desembocadura del rio, que hace de física separación en esta costa oeste de la península.

Entre las explicaciones de los paneles, figura también el más grave de los incidentes que se produjeron en la franja entre los dos ejércitos y que también Rodrigo me había contado, y avanzado en tráiler de la película JSA, que versa sobre el tema.
La JSA, es el aérea de seguridad en la que los dos ejércitos se encuentran a pocos metros de distancia uno del otro, al controlar y vigilar la frontera conjuntamente, y que un día un ramoso árbol originaria mortal incidente.
Las ramas de ese árbol tapaban la visión del puesto surcoreano, decidiendo un mando de esta parte ordenar ir a talarlo, cosa que no gusto mucho en la parte norcoreana, que dio aviso de alto, aun sin armas en la zona. Las dos partes llegaron a pelearse físicamente, acabando en apuñalamiento de uno de los soldados a lo que se respondió con tiroteo desde los puestos de vigilancia.
En fin que así a lo tonto, casi comienza la tercera guerra mundial, por las ramas de tan fructífero arbolillo. El incidente se salvó diplomáticamente, pero en este punto los dos ejércitos permanecen cara a cara y en estado cuasi de máxima alerta.

Lo irracional es que vamos para mas de 60 años de conflicto después de acabada la guerra, y esta frontera desmilitarizada, es quizá la más, a cierta distancia, militarizada y vigilada del mundo. Almacenando gran potencial bélico ambos países y sus aliados. Más ahora si cabe, con la más que presumible carrera nuclear de la Corea del Norte.
Continuando la  visita a la zona, se puede acceder a un mirador militar, fuertemente custodiado y protegido por alambrada de espino en todo su perímetro. Este, está situado  en un observatorio privilegiado a varios metros de altura, desde donde se divisa gran parte del territorio norcoreano y desde el cual está permitido observación de la otra parte mediante torres de prismáticos fijos, pero no fotografías justo al lado del muro, para no crear tensiones en el norte.
Así que una delimitada raya amarilla, unos cinco metros más atrás marca el sitio desde donde sí se puede intentar fotografiar,  la en ese día muy nevada población de Gaesung en la Republica Democrática.

Se puede apreciar perfectamente la gente en su vida cotidiana y los niños saliendo del colegio, así como las fábricas ubicadas en la zona. Parece como si la población socialista del norte fuera ajena a que estaba siendo permanentemente observada por sus hermanos capitalistas del sur, pero la cercanía  al lado de esta estrecha franja hace que todos se sepan observados pero irremediablemente continúen con su día a día.

Para finalizar la visita accedemos a una curiosa estación ferroviaria, es la estación de trenes de Dorasan, que está construida en lo que sería la última población sur coreana antes de cruzar la frontera con su vecina del norte, y en su día si se abriera esta, sería el lugar de conexión entre la línea existente que viene de Seúl y la que continuaría a Pyeong yang, capital de la Corea del Norte.

Pienso al ver el letrero que indica los escasos 200kms que hay desde este punto hasta esa capital lo que me hubiera gustado en esta mi vuelta al mundo en tren, haber podido recorrer esta península desde Vladivostok  en ese utópico  ferrocarril, sin tener que haber usado el barco para esquivar esta tantos años, cerrada frontera. Ojala algún día sea posible, sino la reunificación, si la apertura de relaciones y la posibilidad de utilizar esta frontera, sus vías y esa estación ahora modernamente equipada, lista para funcionar, pero sin trenes en sus andenes.

No es la primera vez que me ocurría algo parecido, tener que esquivar un país por no poder cruzarlo por cierre de fronteras. Anteriormente en un largo viaje por África en coche, no pude atravesar Costa de Marfil por guerra civil que separaba el país en dos frentes con línea de fuego en hipotética frontera y que me hizo tener que bordearlo por la vecina Ghana y su frontera que es el rio Volta hasta Burkina Faso, la antigua por cierto, Alto Volta.
En mismo viaje tampoco pude pasar desde Marruecos hacia Mauritania por el famoso muro de minas antipersona, que hace solo accesible el paso por un único lugar, y en más reciente viaje, la frontera entre Israel y Palestina por la ciudad de Jerusalén, que ante el cierre del paso nos dejó sin poder cruzar a conocer Belén, en la parte Palestina.
Cosas de la política y de la guerra, que hacen del oficio del viajar un arte no exacto, y a veces te dejan con las ganas de moverte por el mundo física y no políticamente. Pero los mapas son los mapas, y quien los dibuja sus dueños, hasta nuevo aviso.
Antes de volvernos, al menos, compro unos sellos coreanos en oficina postal de la vacía estación, donde el personal ahora atiende a las visitas en vez de a los pasajeros, y sobre esta puede verse un gran mapa con toda la línea ferroviaria euroasiática, incluida la separada península de Corea.

Comida en un restaurante de la zona con característicos cuenquillos de acompañamiento a braseada carne con verduras que hizo las delicias de este servidor acompañado por improvisado amigo japonés de Fujiyama, y grupo de escolares nipones de visita en la zona, que comen en mesas en el suelo tras, por supuesto, dejar sus zapatos aparcados para comida.


Regreso a  Seúl, dejándonos el bus en la recepción del lujoso hotel Lotte, al lado mismo del moderno y  viejo  a la vez ayuntamiento de la ciudad. Aprovecho para hacer algo que suelo hacer en todos los viajes, y es, usar estos hoteles sin pagar estos caros hoteles. Para ello, con el coste de un cafetín, me siento tranquilamente en la preciosa cafetería pastelería del coloso,  a escribir un poco y leer mis mails, rodeado por el lujo asiatico.
Al poco aparecen dos coreanas elegantemente vestidas que se disponen a amenizar la tarde a los ilustres huéspedes del  hotel entre los que me incluyen, claro está, a mí, aunque solo sea por el coste del café.
Preciosa música al piano y al violín, degusto el momento, y me atrevo a hacer una petición al dueto. Mi canción preferida: “Mi way”. Suena la música y me emociono un poco de pensar que como siempre he dicho, cuando a uno ya no le toque estar aquí, recordaré que elegí siempre el camino que quería tomar, no mirando atrás y viviendo la vida intensamente, para cuando haya que irse no pensar que hubieran quedado muchos cosas sin hacer. Pero para eso, tendré que dar siempre gracias a mi otra media naranja en este camino, que siempre y en todo momento me ha permitido seguir, un poco mi parte de ese camino. Un beeeso preciosa.

Por eso me encanta esta canción de Sinatra, aunque especialmente me gusta la versión en francés: “Comme d’habitude”.
Dejo mis reales aposentos para desde allí, pasar a mi realidad viajera que no es otra que continuar viaje dormitando en los asientos, esta vez de surcoreano tren, que me llevaría  en la noche, a conocer el sur del país.
Os cuento más cosas del sur de Corea en próxima entrada.

Como siempre capítulos anteriores en:
http://albertocampamontes.blogspot.com

1 comentario:

  1. 5 días sin leerte me suplieron como los 19 días y 500 noches de Sabina.
    Los túneles entrecoreas me recordaron el viaje a las profundiades del pozu del Museo de la Minería :-).
    Espero impaciente la segunda parte de Korea.
    ¡Ya te queda menos! (lo cual no sé si ye bueno o malo).

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