MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

10 de febrero de 2013

Vuelta al mundo 2013, CAPITULO 17 – SEÚL (GMT+9)

DÍA 31º SEUL DOWNTOWN

Sin madrugar me levanto para tomarme un té por la mañana en el hostel mientras escribo un poco, charlando con un genial colombiano de visita en Seúl, tras asistir a una convención de su empresa en la que trabaja en Barcelona. Ya temprano va a patear los rincones que le quedan por conocer antes de tomar vuelo al día siguiente. Al final de la mañana mi brasileño amigo Rodrigo se apunta a visitar la ciudad conmigo. Ya lleva una semana en la capital coreana, pero sin ver mucho, al estar trabajando mientras viaja para empresa de traducciones de películas. Habla perfectamente su portugués natal, español e inglés, y con ello lleva ya varios años trabajando de traductor a distancia, lo que le permite viajar y trabajar a la vez. Buenísima formula.

Nos acercamos al cercano metro para irnos hasta la zona del centro de Seúl. Sacamos billete que ronda el euro para un trayecto cercano, ya que al ser tan enorme esta ciudad, cuando sacas el billete tienes que escoger la estación a la que vas, y la maquina te indica el precio a pagar. Pedimos ayuda a un par de chicas coreanas, que como comprobamos posteriormente, siempre se ponen nerviosísimas por ayudar, y se aceleran todas como queriendo resolver la pregunta antes de pensar la respuesta. Son la monda, hacen gestuales exclamaciones de asombro, y en general tienes que acabar tranquilizándolas para que no se apuren en exceso. Casi todos los coreanos tienen esta forma de ser.

En unos quince minutos, ya que estamos alojados bastante céntricos, llegamos a City Hall, estación en el corazón de Seúl. Saliendo al exterior vemos el ayuntamiento en piedra de la ciudad, con modernísimo edificio en cristal haciéndole sombra, o más bien recogiendo la sombra para mostrarla nuevamente a través de sus paredes de cristal.

Paseando por la gran avenida que nos llevará hacia el más antiguo palacio de la ciudad, podemos ver los preciosos bonsáis que decoran muchas de las jardineras de la calle, al lado de grandes rascacielos. Digo grandes y no enormes ya que salvo un par de ellos en la ciudad con más de 60 plantas, el resto son semirascacielos al no autorizar construir muchos edificios de más de 50 plantas. Así todo la mayoría tienen diseños muy vanguardistas y en la ciudad prima la modernidad sobre el pasado real.

Al poco podemos ver el palacio de Gyeongbokgung, donde unos soldados con traje de época realizan efectúan la guardia en la entrada del mismo.

Continuando por la gran avenida ya vemos en el centro las estatuas de la plaza Gwanghwamun y a continuación el palacio, hermoso palacio, con gran gentío en la entrada principal que está viendo la ceremonia del cambio de la guardia.

Antes de entrar al recinto vemos una manifestación en la calle con carteles y con fotos del fallecido presidente coreano Kim Jong Il, y no sé muy bien si la manifestación era de apoyo o de protesta pero si era muy pacifica, justo al lado de la delegación del gobierno surcoreano.

Accedemos al interior del palacio pasando por varias puertas muy similares a las del Palacio de la Ciudad Prohibida de Pekín, hasta llegar al edificio principal donde pudimos ver el sencillo interior, pero con decoradísima y policromada estructura de cubierta del techo, como suele ser habitual en casi todos.

Como comentaba antes, Seúl es una ciudad moderna con un pueblo muy antiguo. Este contraste lo pude plasmar en varias fotografías del templo con el fondo de los modernos edificios del centro. De hecho, salvo estos ahora turísticos reductos de su historia, tantas guerras han ido dejando mínimas muestras de su pasado.

En las cercanías, un relajante estanque con árboles hace de reflejo a otro edificio anexo al palacio y muy cerca una gran pagoda alberga lo que hoy es el museo del folclore de Corea. Tuvimos ocasión de entrar a verlo, siendo la entrada gratuita y pudiendo asistir a un concierto de música que unía las canciones del pasado con los más modernos ritmos del presente.

A continuación una muestra de los trajes, instrumentos musicales, aperos de labranza, comidas, y demás costumbres de este país, estaban todas representadas en este gran museo etnográfico.

En una sala anexa una exposición sobre el nuevo año chino que en breve comenzaría, estaba dedicada cuasi en exclusiva a la serpiente de agua, quien será la protagonista de este nuevo año en el horóscopo chino. Rodrigo me comenta que tenía muchas ganas de pasarlo en China, pero no consigue que le den visado de entrada, y posiblemente después de su estancia en Corea se vaya a la más factible Malasya.

Antes de dejar la visita de este gran palacio, en el exterior unas preciosas niñas con artesanales sandalias ven las figuras de madera y piedra que se exponen en los jardines.

Continuamos visita hacia el otro gran palacio de la ciudad, paseando por el atípico barrio con casas bajas de Bukchon. Techumbres con tejas negras e infinidad de modelos de tradicionales casas que se juntan con recientes construcciones en uno de los barrios más selectos de la ciudad hoy en día. Me llama la atención la cantidad de detalles constructivos, como por ejemplo los llamativos vierteaguas de los canalones. Originales y elaborados como pocos.

Vemos sin acceder a su interior, el palacio de Changgyeonggung, muy similar al anterior, declarado patrimonio mundial de la Unesco, y en su día residencia de la dinastía Jaseon.

No os sigo hablando de palacios porque la verdad que son una maravilla pero cuando ves uno los demás son muy parecidos, en decoración y estructura. Seguimos atravesando el barrio comercial de Insa dong, con multitud de puestos de comida cocinada en la misma calle, y que vamos probando mientras caminamos. Hacen una especie de galletas en unos moldes metálicos, calentados con hornillos de leña, y están de morirse de buenas.

En el barrio destaca entre los edificios altos uno muy peculiar denominado la Tour de Jongno, que es como un rascacielos al que le hubieran abierto un cuadrado boquete en el medio, viéndose casi a través de él la gran torre de telecomunicaciones de la ciudad sobre el parque Nansam.

En otro gran barrio de la ciudad que también os nombro para que os vayáis acostumbrando un poco a estos sencillos de pronunciar nombres, Myeong-dong, está la catedral cristiana, con gran número de seguidores en este también muy cristiano país. Entramos en su interior y nos asombra ver como se combina la tradicional misa cristiana con las pantallas planas de Samsung en las columnas de tan religioso lugar.

Ya oscureciendo los vinilos de las abarrotadas calles dan su toque de color a infinidad de puestos de ropa, comida y todo tipo de productos bien presentados por los organizados vendedores coreanos.

Regreso en metro a nuestro barrio de acogida, para dando una caminata con parada a dar algo de comida a un esfamiado a esas horas cuerpo, llegar a nuestra oficina en Seúl desde donde mi brasileño amigo Rodri y yo revisaríamos correo, y gestionaríamos próximas jornadas de viaje ya por separado. Buen día saboreando gran ciudad.



DIA 32º SEUL FISHERIES MARKET (GMT+9) -2ºC

Día de despedida hispano brasileña, al separarnos de nuevo en viaje, mi amigo y yo, y a la que se nos une nuestra recepcionista secretaria del hostel, la simpatiquísima coreana de cuyo nombre no me acuerdo. Me va a matar si aprende más español del que ya sabe, y lee mi blog algún día. “Rodri ayúdame desde donde estés y “chivame” tan coreano nombre”

Nos vamos juntos a comer a un pequeño restaurante que Rodrigo encontró con fantástico precio y más fantástica comida. Por unos cuatro euros una especie de filete de cerdo con diferente empanado al nuestro, acompañado por el tradicional Kimchi, acompañamiento de vegetal especiado, que suelen poner con todos los platos. El agua también incluida y que nunca se cobra. Para acabar de hacer las delicias del que narra, una baguete recién comprada en tienda anexa, acompaño una excelente comida de despedida. Nos veremos en otro viaje fijo, Rodrigo de Rio, un abrazo amigo.

En la tarde, decido a ir a visitar el mayor mercado de pescados de Seúl. Es el Fisheries Wholesale Market de Noryanguin, que viene a ser como el mercao del Sur de Gijón, pero ocupando el espacio del mercao de ganados de Siero. Es decir, la osti…. de grande. Está a unas cuatro paradas de metro, pero para que os hagáis una idea de las medidas de esta ciudad, significa atravesar el gran rio Hang por larguísimo puente para el metropolitano y cambiar de línea recorriendo unos casi 10 kilómetros de distancia.

Cuando me bajo del metro está empezando a nevar copiosamente, y los viandantes caminan con mucho cuidado por elevado paso sobre las vías del metro que conecta con la parte superior del gigantesco mercado.

Desde la terraza superior me asomo a ver las grandes pasilleras abarrotadas de gente examinando el género de los cerca de 1000 puestos de pescado que tiene este mercado.

Cada puesto iluminado con potente foco de luz, que desde lo alto parece más una factoría de automóviles que una lonja de pescado. Vendedoras con colorido mandil de plástico duro colocan y despachan a varios cientos de clientes a estas ya tardías horas.

Me bajo al ruedo y mis ojos se abren como los de los pescados expuestos, que por cierto se pueden clasificar de dos maneras: los fresquísimos y los que de tan frescos que están se venden vivos. Y es que los coreanos, como también vería a posteriori con sus vecinos japoneses, les gusta el pescado al punto. Y el punto es llegar a comérselo vivo, o cortarlo vivo en finas lonchas que hacen de este, el deseado Sashimi.

A parte de todo tipo de pescados, una zona dedicada en exclusiva a todo tipo de moluscos, con innumerables tipos de tamaños de almejas, caracolas, ostras y hasta mejillones gigantes que yo nunca había visto. Y para gigantes los langostinos y los calamares, que si había visto pero en el museo del Cepesma de Luarca. Allí la gente se sorprende de los calamares gigantes, y aquí se los comen cada día.

Después de acostumbrar la vista a tan colorido y fresco mercado, me voy caminando de nuevo hacia la estación de metro, viendo a lo lejos el mayor rascacielos de la ciudad, que luego visitaría al día siguiente. Y antes de irme hacia mi hostel, descubro que estoy en la calle de rotativo cartel de coreano peluquero, y no me resisto a dejarme cortar el poco pelo que ya tengo por tan afamado estilista de Seúl. Peluquería de las de antes, sillones de cuero viejo, y material de segunda guerra mundial.

Como me gustó siempre cortarme el pelo estando de viaje en tantos países diferentes, con peluqueros de los de antes y técnicas artesanales, de peine y tijera, como a las que me sometí en sitios como Irán, Nicaragua, Nepal, Mauritania o la que más me sorprendió en la Capadocia turca, en donde me retocaron el cuello a golpe de fuego.

Después de mis peluqueros de siempre, estos fueron mis estilistas en viaje. Aprovecho para mandar un saludo a Roberto y Jose de Dom peluqueros, asi como a Luis Pablo de Aviles. Ya un poco más ligero, y digo poco porque con el pelo que me cortó mi coreano estilista, no tiene ni para rellenar un sobre de azúcar, me vuelvo al hostel en metro mandando una fotilla de felicitación de cumpleaños a gran amigo y compañero de carreras, trails y maratones varios. Abrazote Blas, sé que disfrutaste de tu dominical cumpleaños.

Todavía me quedaría antes de llegar al calentín alojamiento caminata bajo gran nevada nocturna en Seúl. No es Siberia, pero las calles se cubrieron completamente con mucho frío húmedo por la proximidad de esta ciudad al mar de la China oriental, oriental, oriental.



DÍA 33º SEÚL OLYMPIC GAMES 1988 & 2018 (GMT+9) -3ºC

Hoy día olímpico y futbolero en ciudad olímpica y futbolera. Y es que Corea fue sede de la Copa del mundo de futbol junto a su vecina Japón en el 2002, y también acogió los Juegos Olímpicos de 1988. Así que a alguien que tanto le gustó siempre el deporte, y que vivió desde el televisor de su casa esos acontecimientos, era una gran tentación ir a ver in situ el lugar donde se habían celebrado. Así que caminando deportivamente en la mañana, me voy hasta donde se encuentra el World Cup Stadium de Seúl.

De camino, el día a día de la ciudad, con los anaranjados taxis acicalándose para llevar a sus asiáticos pasajeros, vendedora en la calle con simpática indumentaria anunciando productos micrófono en mano, y en lo alto de un edificio la cruz de una iglesia pelea por hacerse un hueco entre decenas de antenas de telefonía móvil.

Así es Seúl, tan heterogénea que hasta las tiendas de neumáticos los venden empaquetados cuasi en papel de regalo dorado o plateado, según lo que se pague por el caucho para vehículos.

A lo lejos, al final de la interminable avenida, ya diviso la estructura que sostiene la techumbre del gran estadio. En las cercanías otro mercado de pescado y frutas de tamaño considerablemente inferior al del día anterior pero también con gran variedad y tamaño de saladas piezas de mar. En este predomina mucho también el pescado ahumado y en salazón.

Cruzando la calle se accede al estadio que hoy en día también alberga un gran centro comercial en su planta baja, y que conecta con la planta superior por rampas en espiral, desde donde se llega a ver su interior y puertas de acceso. En uno de los letreros que indican las puertas al estadio, observo una pegatina que quizá quedó de aquel mundial, de la peña madrileña de los Ultra Sur, que la pegaron justo donde quizá se ubicarían que era en la grada sur del estadio, como no podía ser de otra forma.

Si fue así, no le dieron mucha suerte a su en su día gran jugador blanco, Juan Antonio Camacho, porque los coreanos nos dejaron fuera de las semifinales de ese mundial.

Una vez saboreado el estadio me voy a tomar el surcoreano subway para acercarme al otro extremo del centro de la ciudad, para ver la ciudad olímpica de Seúl’ 88. Al entrar en la estación aprovecho a ir al servicio de esta, comprobando como en tantas otras, como están aquí de cuidados y limpios todos los baños de tan transitados lugares. Y es que tenemos aún mucho que aprender de conservación de tan necesarias instalaciones en caso de apuro. Viajando siempre pensé que la mejor vara de medir el adelanto de un país es a través de sus “toilettes” y aquí nos llevan por lo menos una milla de ventaja. Tanto es así, que hasta en la entrada hay una foto de los limpiadores del baño de cada estación en homenaje a su buen hacer, que se complementa excelentemente por todos aquellos que los usan con respeto mutuo.

En el metro anuncian las paradas en coreano y también en inglés, pero no acertando ya en varios días a saber que era algo que decían por los altavoces del vagón que sonaba como así: “Destapes Hongik” “Destapes Simchon”, hasta que descubro usando un poco la imaginación que era: “This stop is…” “This stop is…”, madre mía, entra la pronunciación de la pregrabada alocución y mi poco dominio de la lengua de Shakespeare…búa.

Llego a “Des tap es Sport Complex” y allí que me apeo en una estación de metro olímpica como Dios manda. Columnas con los deportes olímpicos, aros olímpicos por doquier, y carteles anunciadores de lo que será el próximo gran evento deportivo en este país que son las Olimpiadas de Invierno de Pyomchang 2018, candidatura que tras varias veces candidata, al final acogerá los juegos posteriores a los rusos del año que viene en Socci 2014, y cuyas pistas yo ya había catado días atrás, acordándome también de buen amigo que le gusta el ski. Un abrazo Angel Lois.

Nada más salir de la boca del metro la gran puerta olímpica de Seúl 88, y los jardines donde las banderas de todos los países participantes en aquel año ondean al viento. Y es que los juegos de ese año fueron los mejores de la historia en esa época, al venirse del boicot americano a Moscú 80 y al ruso de Los Ángeles 84, en todavía, ultima parte de la guerra fría de las dos superpotencias. Seúl 88 reuniría a casi todos los países con comité olímpico.

En los aledaños a este parque las instalaciones de varios deportes y un museo al aire libre con diferentes estatuas en diversos materiales. Continuo visitando las tumbas reales de Baedje, que son grandes montículos de tierra y piedra, hoy cuidadosamente resegados.

Caminando llego hasta un gran lago interior que tiene la ciudad y donde se encuentra otra espectacular atracción turística que no es otra que un parque de atracciones con castillo tipo Disneyland y todo, cercano al gran complejo Lotte World. El camino que bordea el lago como una pista de patinaje a esas heladoras horas ya casi anocheciendo, pero el ya bien iluminado castillo, parecía un cuento de hadas en medio de la gran capital.

Cara entrada para los que accedían al recinto, al cual se entraba por el complejo hotelero Lotte World, un cinco estrellas que contaba con centro comercial, teatro, y un lujo asiático a años luz de cualquier hotel europeo o americano. Por tener tenía en su hall hasta una reproducción casi exacta de la romana Fontana di Trevi. En el exterior ascensores de cristal subían y bajaban por las paredes del alto edificio como si de otra atracción más se tratara.

Y ya para acabar el pateador día me fui a conocer el turístico barrio de Itaewon, repleto de tiendas de todas las grandes franquicias europeas pero con precios mucho más bajos, restaurantes, locales de ocio y cervecerías, que reúnen a los muchos extranjeros que hay trabajando en esta capital, así como a los turistas occidentales.

En la calle principal, todo el suelo está repleto de placas con saludos en varios idiomas de otros tantos países del mundo, me tomo una cervecina de recompensa por “maratoniano” día antes de irme a mis reales aposentos de coreano hostel.

Continuará…

3 comentarios:

  1. Hoy os comparto nuevo post del blog de viaje dedicado a la capital surcoreana. Pero ante todo quiero daros las gracias, porque hoy se han superado las 10.000 visitas a PASION POR VIAJAR, la mitad de ellas en el ultimo mes, y eso para quien lo redacta quitando horas y horas a cada noche, le reconforma muchisimo. Seguire intentando hacer llegar cronicas de estos tan diferentes paises que siempre me han apasionado, a tantos lectores y amigos con quien compartir esa pasion. Mil gracias afanados visitantes.

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  2. Tenemos que llegar al final del viaje a las 200.000 visitas. Yes we can.
    Eché en falta una foto de la peluquería a pleno rendimiento. Nada, para el próximo corte.
    ¿Te fijaste si había hombrinos y mirlotos en los puestos pescaderos? ¿Y chopitos de Huelva? :-)
    También eché en falta una noche del polesu eskiador en las pistas olímpicas de Seúl. Claro que el presupuesto no da para todo.
    Te espero en Tokio (... o donde cuadre) :-)

    PD: Por cierto, lo que más me fastidia en las respuestas es tener que demostrar a la computadora que no soy un robot. A veces no hay quién entienda las letras y números que malescriben :-)

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  3. Esto engancha,todos los días mirando aver si hay nuevo capítulo. A seguir así

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