MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

21 de enero de 2012

TRES HISTORIAS DEL KILIMANJARO

TRES HISTORIAS DEL KILIMANJARO

de Alberto Campa Montes, el Sábado, 21 de enero de 2012 a la(s) 21:22

TRES HISTORIAS DEL KILIMANJARO

Por Alberto Campa



Como os comentaba en mi último cuaderno de viaje relatando la ascensión al Kilimanjaro, a parte del recorrido a la cumbre, tuve relación con varias personas que hacen historia en esta montaña cada día y por diferentes motivos, que me hicieron conocer y sentir las muy diferentes batallas personales que se libran desde el comienzo de la ascensión y hasta la cima.

A ojos de vosotros, nuestros amigos, puede parecer que lo que un día comienza en casa como una aventura y un reto personal por mi parte, sea una meta exótica y complicada, y así lo pensé yo también, necesitando mucho esfuerzo para conseguirla. En el caso de mi compañero, creo aun más, al dejarse embaucar por mis sueños de viaje y aventura lejana, pero implicándose desde el primer momento en un proyecto que le requeriría, por edad, altitud y nuevo medio para el, más esfuerzo y fortaleza, aun si cabe.

Los dos lo logramos, con gran esfuerzo y con diferentes sensaciones hasta la cumbre, motivo de una gran satisfacción personal para nosotros, unos simples aficionados, y claro que es algo, que por vuestros comentarios calificáis de “grande”, de “titánico”, y en cierta medida así lo fue. Pero las historias que ahora os cuento, que vivimos en estos días en la montaña, y que reflejan el esfuerzo de diferentes gentes que conocimos allí arriba, veréis que si son mucho y gradualmente mas heroicas. Os las reflejo en unas personas en concreto, pero es el ejemplo de tantos y tantos que cada día luchan por algo, para sobrevivir a si mismos. Vamos con ellos.

Dule, es uno de tantos y tantos porteadores, que cada día inician el ascenso con gente como nosotros, que deseando cumplir un sueño nos embarcamos en esta meta. Pero a diferencia de nosotros, ellos lo hacen por necesidad, para alimentar a sus familias, en busca de una ansiada propina, para la cual trabajan cada día de una forma descomunal a nuestro modo occidental de ver el trabajo. Si para nosotros es dificultoso enfrentarse cada día a una nueva etapa de ascenso, imaginaros hacer esa ascensión en vez de con una mochila ligera, con una mochila de 12-15 kilos a la espalda y un saco de comida en la cabeza, o una bombona de butano, o una tienda de campaña. Subiendo por terreno de treking ascendente, o por complicados pasos aéreos de barranco, manteniendo el equilibrio de espalda y cabeza, a cada paso. Pero no solo eso, Dule nos veía salir cada día recogiendo nuestra tienda, nuestra mesa y sillas usadas en el desayuno, y desmontaba, recogía y preparaba todos los bultos para a continuación hacer nuestro recorrido mas rápido que nosotros, a fin de llegar al siguiente camp antes de nuestra llegada y tener todo nuevamente preparado para nuestro disfrute y descanso. Y como el todos los demás porters, que con gran amabilidad y sutileza, realizan este su trabajo de forma ejemplar para con los montañeros. Chapeau por Dule y los suyos.



Ndesareo, tiene 59 años y lleva muchos trabajando en esta montaña, ahora con gran orgullo como guía, con gran experiencia, con gran profesionalidad, con un mayor sentido de ayuda a quienes buscamos la ansiada meta: el techo de África. Sin el, y gente como el seria imposible para nosotros la gente de la calle, para quienes no somos grandes montañeros ni alpinistas, sino meros esmerados cumplidores de sueños.

Su mirada dice muchas cosas, sus ojos han visto mucha gente, muchas situaciones, agradables y desagradables, y fijo ha ayudado a cumplir ese sueño a mucha gente antes que a nosotros. Ndesareo no lleva ropa de marca, ni técnica, al principio lleva viejos pantalones de tergal, y cuando se pone frio, chandal y un viejo anorak. Hablando con el, un día al comer de camino a una nueva cota en el Kili, le preguntamos cuantas ascensiones llevaba, por supuesto que sabiendo es su trabajo, me imaginaban eran mas de cien, pero se hizo un nuevo héroe para mí, cuando sobre su negra mano, comenzó a calcular con una piedra bien escogida del suelo a modo de tiza blanca, ese numero y no pudimos quedar mas que sorprendidos con el resultado. Nos pinto en su piel, sin ningún tipo de exaltación, que subía 3 veces por mes, que por 12 meses suman 36 veces al año, y que por 25 años que lleva en este su Kilimanjaro, supone que ha hecho mas de 900 veces cumbre en una montaña de casi 6000m, a años luz de los demás mortales. Chapeau por Ndesareo.

Y por ultimo os cuento la historia de superación que mas me emocionó en esta subida. Es la historia de un chico norteamericano llamado Kyle. Me dijo que era del estado de Georgia, que tenia 25 años, y podría ser un chico como el resto de sus compañeros de aventura, a la caza de la montaña mas alta de África, pero para Kyle no es así, para Kyle es algo mas, es demostrar a los suyos, y al mundo, que no hay nada imposible de realizar, si se escoge una meta casi real y se pone todo, todo, para conseguirla.

Cuando llegamos al último campamento, Barafu Camp, desde donde descansaríamos unas horas para luego atacar durante toda la noche la cumbre del Kili, vimos un gran tumulto de montañeros y porteadores cantando al lado de sus tiendas. No estaban preparando todo para el ascenso sino esperando al ultimo de sus compañeros que estaba finalizando el descenso. Cuando vieron que llegaba al campamento comenzaron a aplaudir y vitorear su hazaña, no era para menos. Me alegro os haya gustado nuestra hazaña, la de nosotros estos amigos vuestros, conseguir subir al Top of África, me alegro valoréis mucho más, el hacerlo con tal cantidad de kilos encima como Dule y los suyos, me alegro que también os sorprenda el numero de veces que una persona subió esta montaña en su vida como Ndesareo, pero imaginaros esta difícil ascensión, por pendiente, por altura, por frio, si tuvieses que hacerla sin brazos, teniendo que mantener el equilibrio con el mal de altura, solo con unas extremidades, o sin piernas, teniendo que subir con unas muletas hasta allí arriba, pues ahí va la superhazaña de Kyle, imaginaros a Kyle, a quien vi llegar al campamento aplaudido por todos sus compañeros, sin brazos y sin piernas, arrastrándose sobre sus almohadillas en los muñones de los inexistentes brazos y piernas, y si os lo imagináis como yo lo he visto, llorareis de emoción como yo, no me cuesta reconocerlo, lloré en ese momento de satisfacción por Kyle, quien consiguió su sueño, subir y bajar el Kilimanjaro, con solo su cuerpo, solo su cuerpo.


Al día siguiente ya habiendo descendido nosotros al Barafu Camp, y luego al Mweka Camp, con la gran satisfacción de haber cumplido nuestro sueño, Kyle nos recibió en su tienda, con sus almohadillas a modo de protesis a la entrada, charló con nosotros y nos conto su superhazaña, en tan solo 12 días, solo el doble que nosotros, cumplió su supersueño de subir al techo de África. SuperChapeau por Kyle. Como dice un lema deportivo que nos gusta mucho a un amigo y a mí:

Sentirse vivo, no consiste solo en seguir respirando.


· · · Compartir · Eliminar

  • 1 vez compartido1 vez compartido
    • Maria Belén Costa Rivas EMOCIONANTE, simplemente, me he quedado sin palabras, sigue relatándonos estas historias para aunque sea en la distancia podamos hacer que formen parte de la nuestra y que esas personas ocupen un pequeño hueco en nuestro corazón y que abramos los ojos y veamos cuan materialistas, egoistas y vacios podemos llegar a ser. UN ABRAZO !!!!
      Hace 3 minutos ·

No hay comentarios:

Publicar un comentario