MATE

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La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

19 de enero de 2012

CUADERNO DE VIAJE AFRICA II - ASCENSO AL KILIMANJARO

CUADERNO DE VIAJE AFRICA II - ASCENSO AL KILIMANJARO

de Alberto Campa Montes, el jueves, 19 de enero de 2012 a la(s) 4:24
Espero poder relataros la ascensión a esta montaña como si hubierais estado todos ahí subiendo con nosotros, espero os guste.




DÍA 5 DE VIAJE

12 ENERO MOSHI – MACHAME GATE – MACHAME CAMP

Tras los preparativos del día anterior, salimos a las nueve de la mañana en un dalla-dalla desde Moshi hacia la puerta de acceso al P.N del Kilimanjaro de Machame. Vamos Santi y yo, con quien será nuestro guía y sus porteadores, que llevan todo el equipo de tiendas y comida para los seis días en los que intentaremos la ascensión y el descenso a la puerta de Mweka, en otro punto de la falda del Kili. Hemos dejado en la ciudad todo lo que no nos es imprescindible, que podría ser mucho más de lo que llevamos, salvo por el último día, que por el frio a casi 6000m condiciona llevar mucha ropa de abrigo para ese solo día.

Son las 11 de la mañana y ya estamos en la puerta de entrada al Kili, Machame Gate, tras haber atravesado la pequeña población del mismo nombre y con mucha actividad a esas horas. Los porteadores bajan todo el equipo y comida para el pesaje en una vieja bascula, que funcionarios del parque nacional controlan no exceda de 15 kilos por porteador. Nosotros mientras tanto pagamos las tasas de acceso y acampada en principio para seis días. No puedo negar que tanto Santi como yo estábamos un poco nerviosos y con ganas de comenzar ya a caminar hacia nuestro altísimo amigo Kili. Mi reloj marca 26 grados y rellenamos los bidones de agua para la caminata de ese día.

Nos dan el ok de acceso sobre las 11.30h y empezamos caminando junto a Dula, uno de nuestros porters. El comienzo es por zona selvática de gran y alta vegetación con muchos sonidos de pájaros y algún que otro mono. El camino es muy bueno, marcado y escalonado con raíces y ramas de arboles, rellenas de tierra y piedra, ya que también son caminos utilizados por personas que vienen solo uno o dos días a conocer el P.N sin atacar la cumbre. Sobre las dos nos detenemos para comer un poco de pollo y un pequeño sándwich que llevábamos preparado desde la salida. De postre plátanos, tan enanos como riquísimos. Charlamos con Dula en medio portugués, al conocer un poco esta lengua en sus trece años de trabajo en una fabrica mozambiqueña. Poco a poco iríamos conociendo a un algo tímido pero muy complaciente amigo Dula.

Como en todo viaje, empezamos a entablar conversación con otros obstinados montañeros aficionados como nosotros en su camino a la cumbre. En este caso dos checos que viajan con un alemán y dos chicos y una chica daneses.

Nos detenemos en una pequeña cascada a rellenar los bidones de agua, ya casi consumida por el aplastante calor de las horas de caminata por la selva hasta llegar al campamento de Machame Camp sobre las cuatro de la tarde y con la temperatura ya bajando a unos 16 grados. Al llegar a cada zona de acampada de la montaña, lo primero es ir a registrarse en el libro del guarda de montaña, en una pequeña construcción de madera en el centro de la zona de colocar las tiendas. Ya preparadas las tiendas, una para dormir nosotros, otra para los porteadores y otra para comer , comienza a llover copiosamente, cosa que luego veríamos es bastante habitual a primeras horas de la tarde, todos los días. Cenamos en la tienda y nos acostamos pronto al no tener más luz que la de nuestros frontales. Esta primera noche tenia bastante ansiedad y me costaba dormirme, nunca me había enfrentado a algo parecido, quizá lo mas parecido fuera mi primer maratón en la ciudad de Nueva York, pero eso no serian mas de cuatro horas y coronar aquí serian unos cuatro días. Santi mientras tanto se calmaba abriendo y cerrando cremalleras de su mochila y colocando y recolocando todo dentro de la tienda, menudos dos intrépidos estábamos hechos.



DÍA 6 DE VIAJE

13 ENERO MACHAME CAMP – SHIRA CAMP

Nos levantamos a las 7 de la mañana, bajando la temperatura durante la noche a unos 8 grados. Se notaba ya que habíamos ido ganando altura el día anterior y la noche refrescaba bastante. Dula ya nos tenía preparada una palancana con agua calentada en el hornillo, para lavarnos un poco la cara y manos. Desayunamos puré de mandioca con tortilla, salchicha, tomate y papaya. No sería por reponer fuerzas cada día.

Iniciamos el ascenso del recorrido con nuestro guía Ndesaro, con un día precioso, sobre las 8.15 rondando la temperatura los 15 grados, y en el camino intercambiamos saludos con los checos y daneses, así como con un grupo de austriacos. Según el registro de Machame Camp, ese día recorríamos etapa unas 70 personas por esta ruta.

Al ir ascendiendo se ve como va cambiando la vegetación, que como en todas las montañas va teniendo cada vez menos altura. Paramos a comer a unos 3600m con una pequeña granizada sin importancia. Saco mi bolsa de plástico con la comida, entre la que va una pequeña ala de pollo, y que sirva la rima, apoyo en una piedra, mientras un gran cuervo negro con corona blanca me vigila atento a mis movimientos. Lo que estaba pensando se cumple y mientras le saco una foto, se acerca y se marcha con mi comida envuelta en papel aluminio. ¡Que pájaro, este pájaro!, bueno allá él, si no le quita el envoltorio y se pilla un dolor de barriga,ja,ja.

Tras cuatro horas y media de ascensión llegamos a la zona de Shira Camp, donde con bastante afluencia de gente ocupamos nuestras tiendas en el centro de la gran explanada con vistas a uno de los 3 cráteres del Kilimanjaro, en este caso el más occidental: el Shira. Como el día anterior empieza a llover fuerte y nos refugiamos en la tienda, hasta pasar el chaparrón y luego dar un paseo por la zona, en la que hay varias cuevas con emanaciones volcánicas. Cenamos sopa y pescado desecado con arroz. Intentamos dormirnos pronto al oscurecer pero los cantos y charlas de los porteadores de todos los grupos que allí estábamos lo hacen difícil. Además ese día era viernes 13, de película. Hacia la una de la madrugada silencio total en el Shira Camp. Esa noche haría bastante viento, pero al calmarse, sobre las tres de la mañana me levanto a hacer una meadilla, y cual es mi sorpresa al ver un cielo resplandeciente de estrellas, con luna semillena, mejor dicho semivacía, al estar menguando ya, y al darme la vuelta para dirigirme a la tienda veo por primera vez al coloso totalmente despejado de nubes. Aviso a Santi y nos quedamos los dos viendo la fastuosa estampa de nuestro rival con sus glaciares occidentales blancos brillantes en la noche de luna. Nos metemos de nuevo en la tienda a solas con nuestros pensamientos de montaña.



DÍA 7 DE VIAJE

14 ENERO SHIRA CAMP – BARRANCO CAMP

Esta noche ya pasamos un poco de frio en el saco. Al amanecer mi reloj marca solo tres grados y la tienda está con bastante escarcha por fuera. Son las 7.30 y al salir de la tienda otra vez nos recibe un precioso día de sol ascendente y vista fastuosa del Monte Meru, segundo más alto en Tanzania tras el Kili, con unos 4500m de altura, y enclavado en el P.N. de Arusha.

Después de desayunar salimos en una etapa ya un poco más física que las anteriores y sobre todo de aclimatación, al pasar de los 3850m del Shira Camp a los 4600m de la zona conocida como torre de lava, Lava Tower. Los porteadores, ya suficientemente aclimatados, por su duro y regular trabajo en altura, toman un atajo sin subir a Lava Tower hacia nuestro próximo Camp.

En esta fuerte ascensión, comienzo a tener un claro dolor de cabeza. Nunca había estado en ninguna montaña por encima de los 4000m, y al parar a comer en la zona de la gran torre de lava tengo la cabeza bastante embotada. Estamos a 4600m y desde ahí bajaríamos al campamento Barranco, fácil saber el porqué del nombre, a 3900m para pasar allí la siguiente noche. En el descenso de unas dos horas hacia Barranco Camp, muchas lobelias, algunas de ellas gigantes, decoran el pedregoso barranco en el que al final se divisa la zona de acampada.

Siguiendo con la tradición, a primera hora de la tarde comienza a llover, despejando una hora mas tarde y apareciendo esta vez a nuestro norte el gigante Kibo, nombre del volcán principal del Kilimanjaro, y al que tras rodear por su cara este, ascenderemos en la noche del día siguiente. Observamos perfectamente los glaciares de la cara sur. Charlamos con una joven chica polaca, de la misma Polonia, mas bien del centro de la misma Polonia, …ya lo dejo, y sigo a lo mio, con la que comparto impresiones de su precioso país, que tuvimos la oportunidad de visitar hace ya unos años.

El grupo de austriacos se prepara para cenar en una gran tienda cuasi militar. Son 21 sus integrantes y ninguno baja de los 70 años, que fieras este Imserso austriaco. Santi se siente aún más chaval a su lado. No es para menos, pero el Tirol entrena bien en montaña a sus gentes. Me entero que la integrante de mayor edad que intentará hacer cumbre tiene 81 años, ahí es nada, puede que se acerque a record en la historia del Kili.

A la caída del sol el Kibo se muestra rojizo y muy guapo. A la noche se ven las luces de Moshi al fondo del barranco. Estamos a 3900m, unos 3000m por encima de la ciudad. Mañana será un día duro, a intentar dormir, no lo conseguimos de tirón ningún día.



DÍA 8 DE VIAJE

15 ENERO BARRANCO CAMP – BARAFU CAMP

A la mañana, los checos se nos desperezan delante de nuestra tienda, charlamos un poco, en checo no, en ingles casi tampoco, y por señas fenomenal todos. Luego salida subiendo por la cara norte del barranco. Aquí el terreno se complica, ya no es trekking, sino que empiezan varias trepaderas y varios pasos bastante aéreos. Santi tiene algunas dificultades y nuestro guía Ndesario y yo le intentamos ayudar en las zonas más peligrosas de caída. Cogiendo ya mucha altura en el barranco nos topamos con una pareja americana, en concreto de Carolina del Sur. Van con un guía, ella cogida de su mano, y con un miedo atroz. Les acompañamos un tiempo y ayudo a la chica por delante del guía, a subir las trepaderas cogiendo sus bastones y ayudando a pasar los últimos metros de barranco. En lo alto nos dan las gracias mientras otro americano, este más yanqui, grita de alegría por haber pasado una zona muy complicada. Pero no le quedaría nada al Sinatra todavía.

A continuación cruzamos el valle de Karanga, comiendo en su campamento, donde hacen noche los que intentan el ascenso en siete días, en vez de en seis como nosotros. Tras comida seguimos por zona ya de lava suelta y mucha piedra hacia nuestro último campamento: Barafu.

Llegamos a él sobre la una del mediodía, y comienza a llover bastante. Al avanzar por el Camp, nos encontramos con un chico que está acabando el descenso desde cumbre, pero de una forma muy especial y que nos emociona fuertemente. Os cuento la historia en los próximos días, os conmoverá fijo. Hasta llegar a la tienda nos refugiamos en un barracón metálico para emergencias médicas en el ataque final a cumbre. Conversamos con varios porteadores también allí refugiados de la lluvia. Unos son de Moshi, otros de la vecina ciudad de Arusha, pero eso si todos muy jóvenes. Por supuesto que les dedicaré unas palabras junto a la anterior.

Al poco de estar allí, llega la pareja americana, que me vuelve a dar las gracias por la ayuda, y firmamos todos en el libro de registro del campamento definitivo. Ndesario nos dice que lloverá dos horas y luego parará y así se cumple. Esta montaña tiene muchos cambios climatológicos pero casi todos predecibles por los que llevan aquí una vida. También os contaré la historia de este “sherpa africano”.

Comemos pronto y preparamos asalto final en el interior de la tienda, ropa, guantes, mochila, frontales,etc. Dula nos trae unos cacahuetes y té a la tienda, hay que estar fuertes, se prepara una noche dura, como así fue. Intentamos dormir un poco, ya que saldremos a medianoche, pero es imposible, hay tensión a tope, me duele la cabeza y tomo un ibuprofeno que me ayuda a disminuir el dolor. Tensa espera, no solo de nuestra tienda, sino de la de las otras aproximadamente 70 personas venidas de muy diferentes países, que intentarán coronar el techo de África en esa noche. Españoles solo nosotros, asturianos creo que también…es broma, claro que también los únicos. A por ello.





DÍA 9 DE VIAJE

16 ENERO BARAFU CAMP- STELLA POINT – UHURU PEAK

Vaya día, mejor dicho vaya noche y vaya día nos espera, sobre todo por un actor nuevo tanto para Santi como para mí, la altura. Pero también por el frio que está varios grados bajo cero y a medida que cogeríamos altura iría congelando más manos y pies.

Salimos del campamento a 4900m a las 00.10h para iniciar el ascenso final. Ndesaro abre el grupo, seguido por Santi y yo, y llevamos a Peter cerrando el grupo por si alguno comienza con signos de mal de altura, poder descender uno con él y continuar el otro con Ndesario. Una procesión de luces se eleva por la pendiente, grupos de frontales avanzan serpenteando primero el inclinado y largo campamento, para luego iniciar la pendiente de lava. Yo me siento excesivamente fatigado, las pulsaciones por las nubes, y al acercarnos a los 5000m de altura con cierta borrachera. Santi aparentemente va bien, aunque tenemos que detenernos al poco para intentar coger algo más de aire. Ndesaro siempre nos llevo todos los días, pole-pole, como dicen en Suajili, despacio, despacio, para ir adaptándonos despacio a la altura, pero en esta ocasión ni eso nos ayuda. Empezamos a dar 4 y 5 pasos para avanzar un metro, y así todo la fatiga es mucha. Hay zonas en las que debemos subir fuertes escalones de piedra. Yo intento concentrarme en la respiración y aunque me duele la cabeza, empiezo a mantener un ritmo muy bajo pero a ritmo. Santi al contrario cada vez va a peor, va delante mio y se va para todos los lados, su pulsometro no se dispara, pero la sensación de borrachera y sueño aumentan. Yo no llevo pulsometro, nunca lo use, pero sé que voy al máximo. No somos grandes montañeros, solo aficionados con un reto difícil pero posible para nuestro físico, pero hasta donde llega ese limite físico en una altura por primera vez probada?. Pues ni idea, de momento para arriba, pero pasan las horas y mirar hacia ahí arriba desmoraliza, al no ver el final de la cadena de luces de frontales. Santi me dice que su gps marca 5200m, mi altímetro por ahí se anda, nos queda un mundo y la altura te hace avanzar como tortugas con veinte copas de más. Santi está a punto de caerse en varias ocasiones, yo mando a Peter que me adelante e intente controlar que no se caiga, yo bastante tengo con ir derecho. El resto de grupos que nos adelanta o adelantamos, que ya es decir, a esa velocidad extrema que llevamos, está muy similar y vamos viendo a mucha gente que se queda y da marcha atrás.

La noche es larguísima, pienso en mis chicas, de dos y de cuatro patas, y me ayudan un montón por que me distraigo de los miles de pasitos de andador que voy dando, mientras Santi se para en una roca casi dormido. Estamos a 5400m y Santi quiere seguir pero tiene mucho sueño, le pregunto a Ndesaro que si cree que se puede continuar o no, nos dice que los síntomas aún no son muy grandes y que adelante. Santi es un campeón y sigue, más abajo se oyen gritos de, me parecía el americano, vómitos y vomitonas atronadoras. Luego paran, supongo de vuelta hacia abajo. Un medico viene por detrás comprobando a los que estamos parados, le habla a Santi, le pregunta si esta bien y Santi reacciona bien hablando e incluso cantando, “ye de Valdesoto”, así que palante.

Miramos altura y pasamos ya los 5500, lentos, muy lentos pero ya a menos de 300m de Stella Point, donde coronas el vértice del cráter del Kibo. Desde ahí, aún hay que llegar al Uhuru Peak, el punto más alto del cráter y del Kilimanjaro. Santi aguanta estoicamente pero cuando nos detenemos de nuevo, me dice que no puede más, que se cae, que no puede, que siga yo y que el baja. Estamos casi arriba, le pregunto a Ndesaro otra vez, y ahora si que veo en su cara que los síntomas son muy claros y que el mal de altura le da fuerte, pero cuando ya parecía inevitable que no coronásemos los dos, Ndesario le dice a Peter que le ayude y que para arriba. Yo echaría una mano pero la verdad es que ni para coger una pelusilla, ahora eso si con una alegría enorme cuando veo que Santi se incorpora y casi ya sin darnos cuenta estamos en Stella Point.

No estamos en todo lo alto, pero nos abrazamos como si ya estuviéramos, una vez en el cráter la pendiente es mucho mas ligera, empieza a amanecer con un rojo, rojísimo cielo y el solo nos mira por encima del Mawenzi, el tercero de los cráteres del Kili, al este, la sensación es de que ahora ya podemos hacer cumbre como sea, está ahí, a menos de 100m. Son más de las seis de la mañana. Disfrutamos de la vista de la parte norte en Kenia y del resto de Tanzania. Sacamos unas fotos con alegría contenida y seguimos hasta el cartel que indica los 5895m de altura del techo de África, que por cierto iba con la idea de ver el viejo cartel de tablas de madera, y ahora hay uno metálico y nuevo de paquete. Bueno nuevo y con una pegatina del grupo de montaña Avientu que estuvo también allí.

TOP OF ÁFRICA PARA UNOS AFICIONADOS QUE CON GANAS E ILUSION CORONARON CASI A 6000M. QUE ALEGRIA COMPARTIDA CON TODOS, CON FOTOS Y DEDICATORIAS QUE OS PASARE. CUMBRE PARA TODOS NUESTROS AMIGOS, TODOS, TODOS. ABRAZO DE LOS DOS.

Bueno, el día no acaba ahí, debería contaros la bajada hasta Barafu, que también se las trajo, y luego casi de inmediato a Mweka Camp, el día fue larguísimo, pero es que estoy casi más agotado de escribir que de la subida, jajá. Os sigo contando el resto otro día junto al resto de viaje, gracias por estar ahí.

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