MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

11 de enero de 2012

CABO VERDE Y SUS GENTES

Más de la mitad de los visitantes que entran en Cabo Verde lo hacen por la isla de Sal, donde nos encontramos. Esta isla es una de las diez que componen el archipiélago, tantas como estrellas hay en la bandera de Cabo Verde, todas habitadas a excepción de Santa Lucia, y todas con un paisaje totalmente diferente. En concreto Sal, es una isla casi desértica con un paisaje lunar, donde pequeñas montañas volcánicas de no más de 500m rompen la planicie de rocas y arena que cubre la islaLa capital de Sal es Espargos y está en el centro geográfico de la isla. Es una ciudad pequeña con casas de colores, muchas a medio hacer, y muy cerca del aeropuerto Amilcar Cabral. En ella se puede subir a una pequeña colina, donde están las antenas de comunicación y desde donde se puede contemplar toda la extensión de la isla.
Muy cerca de allí, en la costa este, se encuentra Murdeira, pequeña población con una protegida y bonita playa, y a pocos kilómetros Palmeira, colorido puerto pesquero donde la vida transcurre tranquila hasta que los pequeños botes de pesca llegan a su embarcadero con el pescado del día, y decenas de personas se arremolinan para marcar el precio de los atunes y el marisco que se desembarca en pequeños baldes, y que origina fuertes discusiones de los pescadores y sus muy negras mujeres con los compradores del pescado para mercados y restaurantes. .En el pueblo, sorprende ver a grandes peces globo desecados colgando de los árboles, a modo de adornos navideños y los niños jugando al lado de ellos.
Desde Palmeira nos acercamos en todoterreno, ya por pista de piedra y arena, hacia Buracona, en el norte de esta costa oeste, para visitar un peculiar accidente geográfico llamado “olho de agua”, y que no es otra cosa que un gran agujero en la piedra costera por donde se ve el agua del mar a varios metros de profundidad, que entra a través de cuevas, y que con la luz del sol hace ver el fondo con un intenso azul turquesa. La verdad que es precioso ver este color del agua a tanta profundidad. Allí cerca también se forman piscinas naturales con la entrada de las mareas, que hacen posible el baño en esta costa abrupta donde las olas rompen constantemente contra las rocas, que parecen haber sido colocadas una a una, ya que por procesos geológicos, pareces piezas de un puzzle perfectamente enlazadas unas con otras.
La otra población que visitamos, esta vez en la costa este, y de gran importancia para la isla es Pedro do Lume, donde se encuentran unas impresionantes salinas que dan su nombre a Sal. Estas salinas vendidas por Portugal primero a Francia y luego a su vez por esta a los italianos, se encuentran en un entorno único, ya que están dentro de un cráter volcánico, al cual accedemos por un gran túnel excavado en la roca volcánica y viendo nada más atravesarlo la inmensidad del cráter con el colorido de las salinas en su interior. Los colores de las parcelas de agua donde se extrae la sal por evaporación varía desde el azul del agua del lago, hasta el blanco de la sal ya lista para recogerse, pasando por el naranja en otra parte del proceso. SalinasYa había visto varias salinas en distintos países, pero estas dentro de un cráter son espectaculares, así como toda la infraestructura de torretas de madera y cableado que desde hace más de un siglo sirve para llevar la sal desde el cráter hasta el puerto de Pedro do Lume a unos dos kilómetros de distancia.
Y lo mejor es que uno se puede dar un baño en sus aguas, que debido a la gran concentración de sal hace que flotes al meterte dentro, de tal manera que hace difícil ponerse de pie. Nadar cuesta un poco, sobre todo por procurar no mojar los ojos, si uno no quiere ver las estrellas del picor. Experiencia también singular que hace sentir la ingravidez en el agua, me imagino que lo que se sentirá al bañarse en el Mar Muerto en el desierto jordano.
Ya de vuelta hacia Espargos por las pistas de la isla se ve un fenómeno que había podido ver en el desierto egipcio, en viaje que hice desde el Mar Rojo hasta Assuan, y que son los espejismos en las planicies de arena. Aquí la verdad que no es menos sorprendente que en los grandes desiertos, ya que desde el todo terreno pareces ver pequeños lagos de agua, y sobre todo bajándote y contemplándolo a ras de suelo parece ser aún mayor. La diferencia del espejismo en una isla es que a pocos kilómetros de aquí se convierte en realidad al ver el mar.
Y por hoy nada más, otro día os cuento alguna cosilla de Santa María en el sur de esta isla, donde se encuentran unas de las playas más bellas del mundo y donde se puede practicar muchísimos deportes náuticos como el Kite surf, por sus vientos constantes, y el submarinismo por sus preciosos fondos. Abrazo a tod@s desde un paraíso africano.
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