MATE

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La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad, que el mate como la vida, cuesta tiempo prepararlo, pero sino se disfruta al beberlo, cuando se acaba es tarde.

10 de febrero de 2012

CUADERNO DE VIAJE AFRICA VII – CATARATAS VICTORIA

Hoy os intento como es la septima maravilla del mundo...Impresionantes Victoria Falls

CUADERNO DE VIAJE AFRICA VII – CATARATAS VICTORIA

DÍA 28 DE VIAJE

4 DE FEBRERO  VICTORIA FALLS

Hoy me levanto con una gran expectación por ver a un amigo con el que tenia una cita aquí en el ecuador de mi viaje. Ya hacia tiempo que le venia siguiendo y aunque sabia bastantes cosas de él, tenia ganas de conocerlo en persona.
Antes de salir, charlo con mis compis de habitación compartida esa noche, una pequeña pero simpatiquísima japonesa que viaja sola desde Etiopia hasta Sudáfrica, Shisuzu, una  inglesa de Southampton que viaja por la zona hasta Sudáfrica y luego se va a Australia y  New Zeland, y un alemán también de ruta por Zimbabue y Sudáfrica. Todos se van hacia el sur, para conocer quizá el más completo de los países africanos, la gran SouthAfrica. Al lado del bar un enorme gran danés descansaba de la más que agotadora fiesta de la noche pasada, al cual vi deambular con gran dominio de la situación, entre locales y turistas sujetos a sus cervezas. Y no me refiero a un mochilero de Copenhague, sino a un canino de enorme tamaño, que junto a otros dos colegas también caninos viven en el movido backpackers.

Ante la importante cita, me tomo el día con tranquilidad, reviso el mail en un internet café cercano, llamo por teléfonodesde móvil hecho polvo que me presta un dispuesto vendedor de saldo para llamadas, pero que por unos 3 dólares me da para hacer 4 llamadas cortas. Hoy en día en África todo el mundo tiene móvil de tarjeta y salen mucho mas baratas las llamadas de móvil que las de fijo, que ya habiendo pocas líneas, con la llegada hace unos años de la tecnología móvil, se dejaron de instalar y desarrollar el cableado de estas costosas líneas fijas.
En el camino hacia las cataratas, salteado de grandes y lujosos hoteles, vendedores locales me ofrecen antiguos dólares de Zimbabwe, que acceden a intercambiar por mi gorra y por la única camiseta que tenia en la mochila ya bastante acabada, pero que ellos van a lavar y volver a vender. Es bastante habitual aquí, comprar y vender ropa usada. Y la verdad es que nunca había hecho una operación de tanto volumen, ¿sabéis por cuanto vendí mi gorra y camiseta esa mañana? Pues hay va la cifra: mi gorra valió en el mercado negro la cifra de 71 millones de dólares de Zimbabue y mi camiseta batió record y me dieron por ella 97 billones, con b, de antiguos dólares de Zimbabwe. Imaginaros hasta donde llegó a devaluarse esta moneda con la supercrisis económica y política del país en los últimos años, hasta no tener más remedio que usar el dólar US hoy en día. Vamos que lo de Grecia, Portugal y España es un simple catarro.
Llegando a la entrada del Parque Nacional de las cataratas Victoria, por la turística calle que conduce a ellas, muchas empresas ofrecen todo tipo de actividades en las cataratas y el Zambeze como son puenting, kayak, rafting y un sinfín de posibilidades para descargar adrenalina. Se divisa ya a lo lejos las nubes de vapor de agua que emanan de la rompiente de las cataratas, y sobrevolándolas un helicóptero con pasajeros que estarán teniendo uno de los mejores vuelos de su vida, por lo espectacular que tiene que resultar ver esta maravilla desde el cielo. Tuve la oportunidad de sobrevolar otra de las siete maravillas naturales del mundo, el Everest, y fue increíble. Si os apetece podeis ver las fotos en un álbum de mi Facebook. Estas también se pueden sobrevolar en ultraligero y hasta llegar a ellas en un viejo tren que tiene su estación justo a la entrada de las mismas, Vic Falls railway station, y que parte dos veces por semana hacia Bulawayo y Harare.
La entrada por el lado de Zimbabwe cuesta 30 dólares o 25 euros, por el lado Zambiano es más económica y se tiene una visión diferente de ellas. A la entrada paneles con su historia natural y la historia de su descubrimiento y posterior creación del parque nacional. Desayuno algo para no adelantarme a mi cita, y alquilo un pero que muy útil gran chubasquero para paliar en cierta medida la gran pingaduraque iba a tener durante todo el día.
Son casi las 11 de la mañana y me dirijo por el interior del frondoso bosque del parque hacia el lado oeste de las cataratas donde se encuentra la primera y muy caudalosa Devils Cataract, la cual puedo ir divisando a través de la vegetación, iluminada por radiante sol a esas horas.
Y llegó el momento del encuentro con mi amigo, al que venia siguiendo ya desde Zanzíbar donde vivió hace ya algún tiempo y desde donde partió en alguno de sus grandes viajes por el hasta ese momento inexplorado interior del continente Africano. Ahí estaba, observando tanta belleza desde su pedestal, con botas altas, ropa de expedición y su más que utilizado bastón. Yo como no, le hice la ansiada pregunta: “Dr. Livingstone, I presume?”, vamos que traducido al asturiano es algo así como: “Imaginome que yes David Livingston, no?, y que en los libros de historia quedará para siempre como: “Dr. Livingstone, supongo”, pregunta que le hizo el periodista y aventurero norteamericano Henry Morton Stanley al encontrarlo tras varios meses de búsqueda en la selva.

Estuve un ratillo con él sentado y pensando que si algún día pudiera cambiar mi vida con la de otra persona, no seria con presidentes ni reyes, cantantes ni futbolistas, sería con alguien como Livingstone, que tuvo la valentía y coraje de explorar un continente tan bello como peligroso y desconocido en aquella época, pero que tuvo la grandísima suerte de toparse con uno de los mas espectaculares monumentos naturales que se pueden ver en la tierra.

Así todo yo estaba muy contento, llevaba casi un mes de viaje superando pruebas día tras día, me había encontrado con el gran explorador, y estaba allí sentado viendo lo mismo que él había visto hacia ya casi 160 años. Y digo lo mismo, por que lo bonito de las cataratas es que para ellas 160 años no son nada, y siguen estando exactamente igual que cuando fueron descubiertas por el intrépido escocés.
Me despido temporalmente del doctor, ya que no sería la ultima vez que estuviera con él en mi viaje, indicándome por donde debo comenzar a explorar las cataratas mas grandes del mundo con una longitud de casi dos kilómetros de largo y una caída de mas de cien metros.
Intentaré como hasta ahora en mi cuaderno transmitir a todos vosotros mis amigos, las sensaciones que se tienen observando tanta belleza natural.
Como os comentaba la primera catarata que se ve desde el lado de Zimbabwe es la llamada catarata del Diablo, por la cantidad de caudal que derrama. Estamos todavía en época de lluvias, y es muchísimo el agua que lleva el Zambeze. Al ir avanzando por un pequeño sendero de piedra comienzo a ver  frontalmente las cataratas y el vacío que queda abajo donde una estrechísima pero elevada isla se alza sobre la parte inferior del rio a escasos metros de las cataratas. Se puede bajar por unos escalones hacia el interior del barranco que da a las cataratas y ahí comienza la gran mojaduraque ya no desaparecerá en todo el día.

La espuma a modo de spray que desprende el impacto del agua con el fondo de las cataratas hace que la sensación sea la de un gran chaparrón de agua, del cual intentaba proteger mi cámara en el interior del sufrido chubasquero.
Ya otra vez arriba, continuo camino viendo en los arboles a varios Vervet Monkeys, jugueteando entre las ramas de los tupidos arboles. Varios miradores con empalizadas de arbustos dejan ver prácticamente la totalidad de las cataratas, y en algunos puntos aprovechando breves instantes sin lluvia, puedo sacar rápidas fotos. Dos chicos del país, de visita, me piden les saque una foto con tan precioso fondo, y a su vez ellos me tiran un par de ellas, pero la foto me quedará a mí de recuerdo porque no tienen ningún mail donde enviársela. En todo caso ellos quedaron encantados solo con verse en el monitor.
Numerosas zonas dejan ver la parte alta de las cataratas, donde varios escalones de piedra antes de la caída final, hacen que el agua tome un color amarronado antes de derramarse en blanquecina espuma. La parte final de la caída es imposible apreciarla por las nubes de espuma que se forman en el interior del barranco, y para mas dificultad en ese momento comienza a llover de una forma descomunal, pero la verdad, que nada que me mojara más de lo que ya estaba.
Después de caminar por el acantilado frente a ellas, llego a uno de los puntos mas espectaculares pero también peligrosos como su nombre indica, Danger Point, donde sin barrera alguna uno se coloca encima de las mojadas y resbaladizas rocas sobre el abismo de mas de cien metros de altura, viendo abajo el comienzo del rio después de la gran caída. La verdad es que había experimentado una sensación parecida en Islandia, colocándome en un sitio parecido en las caudalosas cascadas de Dettifoss, donde el miedo pasa a formar parte de la increíble sensación de pequeñez que uno tiene ante tanta grandiosidad.

Con mucho cuidado me fui alejando de este punto y asomándome mas adelante contemplé la isla Livingston, justo encima del centro de las cataratas y toda la parte este de las mismas ya pertenecientes a la vecina Zambia.
Finalizando el recorrido se ve el Victoria Falls Bridge, puente de un kilometro construido sobre el rio a principios del pasado siglo, para unir las dos Rhodesias por encima del rio, y hoy frontera entre Zimbabwe y Zambia a quienes corresponde la mitad del rio y en consecuencia la mitad de las cataratas.

Tan empapado como feliz por ver semejante maravilla, seguí visitando el interior del parque hasta volver a la entrada principal, donde me quité las llenas de agua botas y comencé a digerir todo lo que había visto, y así mismo empezar a secar la ropa que emanaba también nubes de vapor por la humedad y el calor.
Aprovecho para comer en pequeño restaurante regentado por una amabilísima zimbabwense blanca, que me permitió dejar allí mi mochila con el portátil y alguna prenda seca  al comenzar la visita. De menú sabrosísimo pescado Zambezi Beam, acompañado de cerveza de Zimbabwe Falls. Luego hago tiempo escribiendo diario  y esperando a la ultima hora de la tarde para sacar más fotos antes de cerrar el parque a las seis, y donde después de pasar la tormenta y con mejor luz pude tomar las mejores.
Aprovecho hasta la hora de cierre y haciendo el mismo recorrido que en la mañana, la vista con la nueva luz las hace aúnmás bonitas. Conozco a un australiano con quien intercambio toma de fotos, y con el que luego coincidiría a la noche en otro sitio mágico.
Ya de vuelta al pueblo me encuentro con españoles de Málaga, dos parejas que llegaron hoy y viajan hacia Bostwana, Namibia y Sudáfrica tras ver las cataratas. Uno de ellos, también muy viajero me pide email para compartir andanzas, después de comentarle todo mi recorrido de viaje. También conozco a unos  argentinos de Mar de Plata que viajan como yo desde Zanzíbar, y charlando todos, en hacia tiempo por mí inutilizado español.

Antes de volver para mi backpackers decido celebrar el ansiado encuentro con Livingston y sus cataratas, así como el ecuador de mi viaje en un sitio con mucha historia al ser el hotel más antiguo de Zimbabwe, y una institución en los viajes de tantas personas durante el siglo pasadoa la zona. La sola visita de su hall, estanques, patio, terraza con vistas al puente y al humo de las cataratas, gran árbol en el jardín, excelente piscina y jardines, ya merece la pena, pero viendo la carta de su terraza restaurante, decido cenar con las magnificas vistas del atardecer sobre las cataratas.
Al comedor principal interior solo se podía acceder de etiqueta, cosa que no llevaba en mi pequeña mochila, jajá, pero en la suntuosa terraza, pastel de Salmon 15$, pan de tres clases diferentes con 4 salsas, mantequilla, piri-piri, wasabi y modena, 2$, bier local 3$ y café maquiato 2$, no sumaron en total más de 16€, aquí uno de los mejores lujos que uno se puede dar y en España, precio de unos calamares y una sidra en cualquier sidreria.

Pensaba en ese momento que muchas veces se prefieren visitar modernos y a veces impersonales hoteles con precios mucho mas altos que históricos edificios con un maravillo sabor a pasado, y recuerdos de antaño y que a veces los verdaderos lujos son saborear estos sitios sin gastar más.
Se sienta en mi mesa el australiano de Queensland que conocí en las cataratasy que viaja en un plan similar al mio, saboreando todos estos sitios sin alojarse en ellos, y que en un mes recorre desde Kenia  a Sudáfrica, para desde allí volver a su oceánico país.
De vuelta a mi sencilla pero también baratísima cama oigo a ranas, grillos y otros afanados cantantes en el estanque del Victoria Falls, interpretando su rítmica melodía y armando gran ruido, que cesa a mi paso, para luego continuar. Sería por si les reñía.

Aunque en el siguiente blog os seguiré contando los siguientes días de viaje a través del ChobeN.P en Bostwana y la franja de Caprivi en Namibia, no quiero dejar de narrar en este, dedicado por completo a las Victoria Falls, otra preciosa experiencia que tuve al volver a verlas en mi viaje de regreso por Zambia, y que como todo es siempre relativo y superable, hizo que la nueva visita, esta vez en la noche fuera todavía mas mágica. Aproveché que en la noche del 6 de Febrero había luna llena y en ese momento se produce un fenómeno único, y que no es otro, que el supongo para todos desconocido, como para mí también lo era, arco iris lunar sobre las cataratas.

Esa tarde entré por el lado Zambiano de las cataratas a las 6 de la tarde para no pagar la entrada diurna, y aprovechar uno de los tres días en que el parque permite el acceso de noche durante la luna llena.
Charlo con las guardas del Parque Nacional Mosi-o-Tunya, que así se llama la parte de las cataratas en territorio de Zambia, y que significa “humo que truena”, y accedo por donde otra vez me estaba esperando mi amigo Livingstone, esta vez desde su pulpito en esta parte de las cataratas, con inmejorables vistas. Me entraba la duda de si él habría tenido la oportunidad de ver el fenómeno que se producía las noches de luna llena y que a mí me gustó tanto.

Todavía sin hacerse de noche, pude visitar las cataratas desde una nueva perspectiva, creo todavía más bonita que la otra, sobre todo por que desde la parte Zambiana se accede por un vertiginoso puente sobre el abismo a una isla encima del cauce roto por las cataratas del rio Zambeze. Se vuelve a coger una pingadura impresionante pasando por encima de él, con la lluvia ascendente del impacto del agua en el fondo del río y hay que pasar con mucho cuidado por que casi no se ve nada. Pero una vez en la isla, se ven perfectamente todas las cascadas en toda su longitud y bordeando la isla acantilada sobre el fondo cauce del rio, se tiene una visión única del metálico puente Livingstone en frente, uniendo los dos países, por encima del Zambeze.
 
Desde aquí se pueden ver frontalmente y se aprecian los hundimientos de la roca antes de la caída final, que provocan remolinos en el agua que luego cae vertiginosamente. Al volver se pasa nuevamente por la ducha de la pasarela, y ya oscureciendo la luz de la luna reflejada sobre las humedecidas hojas de los arboles hace que parezca que tengan luz, asemejando a la luz de numerosas luciérnagas.
La noche se acercaba a su momento mágico y era ver en un mirador lateral de las cataratas, como la luz de la luna sobre las gotas de agua en suspensión formaba un blanquecino arco iris lunar. Vamos que ni en sueños te imaginas que eso pueda ocurrir. Solo estábamos media docena de personas viéndolo y a todos nos parecía increíble. El fenómeno se llama Moon lightArc y duró unos quince minutos por que la noche aún nos depararía mas sorpresas.

Las nubes taparon la luna, el arco lunar desapareció y comenzó una gran tormenta eléctrica que se veía a lo lejos sobre el vecino Zimbabwe. El espectáculo de luz y sonido era impresionante iluminando los larguísimos relámpagos toda el agua del rio. Leí posteriormente que Zimbabwe es el país con más descargas eléctricas del planeta, por su situación interior y las diferencias de humedad y temperatura que se producen con las corrientes de aire. Vamos a esperar que la tormenta no pase a la vecina Zambia, por que la verdad, entre la luz de los rayos y el sonido de los truenos, enmudecía al aforo incluso a tanta distancia de allí.
Me doy una vuelta por la orilla remontando el rio y veo las islas que se forman en el interior del rio justo antes de que el agua se precipite, y en un punto me bajo hasta el nivel del rio pudiendo pasar a una roca rodeada por la corriente y a escasos 15 metros de la caída. ¡Que sensación!, era de noche, la corriente bajaba fuertísima, estaba allí sentado y muy cerca ellas, era maravilloso. Eran las nueve de la noche, estaría una media hora y pensando en lo maravilloso que podría ser que todos estuvieseis en esa roca viendo tanta maravilla junto a mí. Por lo menos intentaría en mi cuaderno transmitirlo nítidamente, para así poder hacer que estuvieseis  ahí conmigo un poco. Lo comparto sinceramente con todos y deseo, algunos podaís alguna vez venir aquí.

Antes de marcharme no resistí la tentación y quite mis botas y mis calcetines y con el pantalón aún muy mojado metí mis pies en el agua. Ahora la sensación era de libertad total y de hacer algo que solo en un sueño se imagina, tenia que hacer fuerza para contrarestar la fuerte corriente, y veía pasar ramas y pequeños maderos hacia el precipicio.Suponíatambién claro está que los muy numerosos cocodrilos del Zambeze río arriba, no se atrevieran a llegar hasta tan peligroso sitio. La verdad que no sentí ningún miedo pero la caída estaba ahí a mi lado, era genial.
Luego al volver a la orilla, me encontré a una pareja inglesa que me dio un susto de muerte al acercarse por atrás, eso si sin ninguna mala intención de empujarme, ja, ja. Les enseñé este y otros sitios que les fascinaron, al haber visto solo la parte de miradores con barandilla de las cataratas.

Ya cerca de las 10 de la noche tenía que irme pero como si de un imán se tratara volvía a verlas desde un mirador y desde otro, y a acercarme nuevamente a la pasarela sobre el rio. Al salir firmo y plasmo en gran libro de visitas, mis impresiones sobre lo precioso del lugar, solo con el pequeño resquemor de no ver el nombre de ningún otro español de visita allí desde el mes de Noviembre, en que empezaba el recuento de ese libro. Había gente de muchismas nacionalidades, pero español ninguno. Pregunto a las simpatiquísimas guardas, si saben si habrá algo en que volver a la localidad de Livingstone, a unos 12 kilometros de las cataratas, a esas horas, y amablemente me dicen que espere con ellas, que un matatu del parque viene a buscarlas a ellas y al resto del personal del parque, para llevarlos hasta la ciudad.
Espero mientras cierran y casi sin darme cuenta, el cielo se despeja de nubes y me hacen señas de que antes de subir al matatu les acompañe otra vez dentro a ver el arco lunar. El imán seguía funcionando a tope de potencia y otra vez que me atraía. Ahora pasadas las diez de la noche, el arco era perfecto y visible en su totalidad con una nitidez asombrosa.
Al salir con las guardas, Livingstone con mirada cómplice, me guiña un ojo, ja, ja. Ya sabía que algo iba a hacer para que me fuera con la mejor de las vistas de sus cataratas y del arco de Moon Light que él ahora si estaba viendo y disfrutando por siempre.
De verdad que espero haber compartido con todos esta difícil forma de narrar tanta belleza y sensaciones. A propósito el sonido es el de “Mosi-o-Tunya”, y en esta época de lluvias es atronador.

Os sigo contando mas cosas de Bostwana y Namibia en el próximo cuaderno. Un abrazo mio y de mi amigo David para todos.

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