MATE

MATE
La vida en un mate: sorber despacio y saborearlo con intensidad ya que el mate, como la vida, cuesta un tiempo prepararlo, pero si no se disfruta al beberlo, cuando se acaba ya será tarde. Fotografía tomada en Argentina durante el corralito del año 2002

15 febrero 2013

Vuelta al mundo 2013, CAPITULO 18 – SEÚL Y ZONA DESMILITARIZADA (DMZ)

DÍA 34º SEÚL FINANCIERO (YEOUIDO ISLAND)
Hoy ha nevado por la noche, y al salir caminando por las calles de Seúl se aprecia la ligera capa de nieve acumulada. Así todo la nieve no consigue esconder el tuneado de un coche aparcado, que parece dispuesto a ser portada de un comic manga al más puro estilo “carrera por la ciudad”.

Pequeños remolques en la calle ya están preparados, con sus también pequeñas cocinas, para vender desayuno callejero a los viandantes, y nada más entrar al metro ya se puede ver que esta gran ciudad, no descansa nunca. En el vagón que tomo para irme a visitar esta vez el corazón financiero de la ciudad en la isla sobre el rio Hang de Yeoukido, el 90 % del vagón esta afanadamente mirando a su teléfono móvil. Y no es para menos, estamos en el país de Samsung, y en de LG, entre muchos otros, y eso se nota y mucho.
Todo el mundo se pasea virtualmente por sus terminales, que hoy en día son la mayor de las enciclopedias. No es que sea muy partidario de estar constantemente colgado de los electrónicos aparatejos, pero la verdad es que viajando ayudan, y mucho. Te puedes conectar en los muchos sitios con wifi, traducir al coreano algo que quieres decirle a quien tienes a tu lado, y cuando estás muy muy perdido, el GPS te echa una mano, para situarte un poco mejor.
Siempre pensé que aunque aquí se desprecie un poco lo asiático, sea chino, coreano o taiwanés, tratándolo de minusvalorar, ellos han sabido crear y fabricar todas estas cosas a un precio muy asequible para todo el mundo, en comparación con otras marcas, y por experiencia os puedo decir que generalmente sin mayor problema. Ahí sigue mi televisor LG, mi video Samsung y el de mi padre coche Hyundai, que siguen funcionando perfectamente después de años, como los más caros. Y es que a fin de cuentas, no en todos los casos, todo lo caro tiene por qué ser mejor. Corea  diseña, fabrica y vende a buen precio, tecnología a todo el mundo.
A unas paradas de metro me apeo para salir al exterior del metro, justo enfrente de la Asamblea Nacional de Corea, un gran edificio con cúpula de cristal, vigilado por muchos policías que no te ponen impedimento alguno en entrar a verlo más de cerca, desde sus  jardines en ese día muy nevados.

Continúo hacia el centro financiero de la Yeouido, que por sí sola ya sería una gran ciudad europea, pero sin embargo aquí es una parte muy pequeña de esta mega polis que es Seúl.
Mirando hacia arriba te maravilla ver las formas de tan modernos semirascacielos de cristal que albergan bancos, oficinas y algún que otro hotel. En uno sin embargo más bajo, se encuentra la bolsa de Seúl, que aprovecho para entrar a ver. En el hall, un gran toro me hace recordar al que está en el financiero también barrio neoyorkino de Wall Street. Símbolo siempre de la fuerza de la economía y la bolsa de un país.

Pregunto si puedo acceder al parque, como en otra ocasión pude visitar en la bolsa madrileña, pero me llevo la sorpresa de que aquí ya no existe desde hace unos cuantos años, ni siquiera simbólicamente. SI puedes acceder al lugar donde se hacían antiguamente las transacciones pero que hoy en día sustituyen modernas pantallas de plasma donde puedes ver las cotizaciones de su índice Kosdaq, y un pequeño museo con la historia de esta importante bolsa asiática.

Despues de comprar Daewo y vender Sangyong, mantengo posiciones en Hyundai y Kia. Que cuatro monstruos del automóvil mundial, todos ellos de estas coreanas tierras. También pienso que un país puede ser lo que quiera ser por el trabajo e iniciativa de sus gentes, y lo razono. Corea tiene casi la misma población que España, pero en un territorio 5 veces más pequeño que el nuestro, consiguiendo así todo, ser una economía fuerte y muy competitiva, que fabrica y exporta a medio mundo todos sus productos.
Sin embargoen  nuestro mas extenso y rico país, nos conformamos y estamos orgullosos de nuestro gran invento que es la fregona (con mucho respeto a tan útil instrumento) pero, ¿no hemos sido capaces de haber creado un automóvil, salvo una pequeña franquicia de la Fiat?, ¿no hemos sabido diseñar y fabricar un teléfono móvil?, ¿o no hemos sabido mismamente promocionar, exportar y vender, aunque sea la tan útil fregona a tantos países que no la tienen?
Es simplemente una crítica constructiva y reivindicativa, de lo que se debería de hacer para salir de las crisis económicas, sin permanecer siempre estáticos en nuestro comodo pasado de buena y turística empresa, e inmejorable clima para construir viviendas. No podemos criticar tampoco que muchos otros países tengan en el trabajo su profunda fuerza comercial. Al menos debemos de respetarlo y saber competir en un mundo global, donde todos queremos ganar más y comprar más barato. Corea puede ser un buen ejemplo, sin caer en que trabajan como coreanos por cuatro perras…pues no es exactamente así. El nivel de vida en este país es bastante alto en general comparado con el nuestro, y se puede ver en el día a día de la mayoría de su población. Vuelve a ser una opinión fruto de momentos que uno dedica a observar, meditar y valorar la cotidiana vida de otros países que no son el suyo, lo intento hacer siempre y en todos, se aprende mucho.
Proseguimos, que si no, no llegamos, jajá…ahora a pie con un poco de frio por la heladora brisa que había cerca de los embarcaderos que sirven de amarre a los muchos barcos, que  por turismo o por transporte, navegan por el rio que cruza la ciudad. Al lado de ellos unos simpáticos patines de verano para ir a dar una vueltecilla por el rio, tienen forma de cisne blanco  y son muy vistosos desde el embarcadero, en el que también se puede ver un llamativo molino con aspas en el techo al más puro estilo Moulin Rouge de Paris. Estas embarcaciones en vez de ser patines, son “Cisnines”.

A lo lejos ya se puede observar el gran edificio 63, que es de los mayores rascacielos que se han dejado construir en la ciudad. Tiene unos 60 pisos y de altura similar a la Torre Eiffel parisina.

Acercándome para visitar el interior de la torre, se puede observar la cantidad de cristal anaranjado que se tuvo que emplear para cubrir semejante altura de edificio. Tomo unas fotillas, haciendo considerables esfuerzos para que entre toda en la ventana del visor de la cámara.

En el interior, grandes almacenes, restaurante, varios cines, un acuario y hasta un museo de cera, donde destaca nuestro gran Salvador Dalí, al lado de otros personajes como Obama, Beckan o la reina Isabel. Pero quizás las más llamativas de todas son las figuras de los presidentes que se inmortalizaron en los billetes de dólar y o de Yen japonés.

Oscureciendo ya, me retiro para al día siguiente madrugar a ver la otra Corea, la del norte desde la del sur. Algún día no habrá falta de verlas desde un punto cardinal o desde otro, ojala me tocara ver una sola, como gran noticia de un telediario. En Alemania un día se tiró el muro, y hoy en día aquella utopía, es una realidad.
Buenisima cena de vuelta al hostel en restaurante local que aun es mas barata que la de dias anteriores, unos tres euros al cambio.
 

DÍA 35º  DMZ CON COREA DEL NORTE
Había reservado el día anterior plaza para el tour que sale diariamente a ver la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas, y que mi amigo Rodri de Rio, me había aconsejado casi antes de llegar yo al país. No hay forma de visitar la zona si no es de esta manera y la verdad es que la visita merece mucho, mucho la pena, sobre todo  a quienes nos gusta viajar en el tiempo. En este caso el viaje en el tiempo empieza en los años de la segunda guerra mundial pero nos llega hasta el presente.
En el autobús casi todos son turistas venidos principalmente desde Japón pero a mi lado me toca una chica de Hong Kong, una pareja de taiwaneses y dos chicos chinos, que enseguida aparcan sus diferencias territoriales para pasar un buen día de visita juntos.
El autobús recorre los poco más de 60 kms que desde Seúl hay a la frontera por carretera, y que a medida que abandonaba la autopista, era más complicada su condición por la nieve acumulada en las vías secundarias.
Llegamos a la zona donde se encuentra uno de los puentes que cruza el rio y donde se intercambiaban en su día muchos prisioneros de una zona y de la otra.  Esta zona hoy en día desmilitarizada comprende una franja de cuatro kilómetros, que se delimito en dos kilómetros hacia cada uno de los dos países desde la frontera real, y así evitar incidentes militares como los acaecidos en estos 60 años de separación,  y que pudieran retomar la nunca terminada guerra, ya que se firmó un armisticio pero  no el final de la guerra en sí, y hoy en día todavía cada una de las dos Coreas reclama el territorio completo de la otra. Así llevamos desde el año 1953, cuando finalizo la contienda con el reparto de la península en dos antagónicos estados apadrinados por dos potencias totalmente diferentes. Esto llevó a que fuera el escenario perfecto para la escenificación de la tan duradera, guerra fría.

A continuación nos iríamos hacia la zona donde se encuentra uno de los cuatro túneles que se han descubierto hasta el momento y que sirvieron como pasarela de espionaje, e incluso acceso a una posible ocupación militar en tiempos de más tensión.
Estos túneles se excavaron desde el norte por debajo del rio y se adentraban varios kilómetros hacia el sur. Hoy en día se pueden visitar siempre y cuando no se supere la franja de terreno que separa preventivamente las dos Coreas. Nos dirigíamos a visitar el llamado “Tercer Túnel”, llamado así por ser el tercero en ser descubierto, habiéndose descubierto posteriormente un cuarto también. Para acceder a él una especie de lanzadera sobre raíles nos adentrará en el boquete, debiéndonos poner un casco de minero, que aunque al principio parecía exagerado, al final se comprobó la verdadera utilidad del mismo. En mi caso con más razón.
El túnel comienza por este lado surcoreano con una fuertísima pendiente que te baja a unos cien metros de profundidad, trayecto en el cual ya se empieza a amortizar el casco porque a poco que te despistas pegas con la cabeza en los laterales de excavada pero irregular piedra.
Una vez termina el descenso, ya se puede uno apear y continuar a pie avanzando hacia la frontera subterránea norcoreana por continuación de excavado túnel, pero de muy baja altura, que a los que tiramos un poco más a altos que a bajos nos hace doblar la columna hasta que por inercia uno se incorpora un poco y entonces vuelve a salvarte el muy amortizado ya casco.
En el interior mucho frio, acompañado de bastante fría humedad, causada por el agua filtrada, por las grietas en la piedra de las paredes del túnel. El final del avance hacia la invasión de la NorthCorea lo marca una vallada con alambre de espino portecilla, que a través de un cristal deja entrever más avanzadas posiciones ya vigiladas por armado ejército de la Republica del Sur.

De vuelta, te imaginas lo que duramente tuvieron que trabajar para construir un túnel tan largo, y en tan dura piedra, y lo que sería planificar las incursiones de todo un ejército por tan angosto camino. Pero la realidad es que estaban diseñados para poder ser usados por muchísimos batallones de soldados a la hora.
La subida más lenta no muy apta para claustrofóbicos visitantes, porque en caso de ansiedad se tardaría un ratillo en solucionar la fobia, como en buena metáfora aquí real, hasta alcanzar “la tan ansiada luz, al final del túnel”.
Posteriormente el tour continúa con un visita a un pequeño museo donde se muestran desde las pistolas y fusiles utilizados en la famosa guerra de Corea, hasta las negociaciones de paz a varias bandas con todos los presidentes que intervinieron en las mismas. Bastante interesantes fotografías antiguas de la zona y de los prisioneros  y familias que quedaron separadas por la suerte de un malogrado destino.

Varias maquetas también hacen a uno asimilar mejor como es la franja desmilitarizada que finaliza ya en las costas del mar de la China Oriental, dividiendo la desembocadura del rio, que hace de física separación en esta costa oeste de la península.

Entre las explicaciones de los paneles, figura también el más grave de los incidentes que se produjeron en la franja entre los dos ejércitos y que también Rodrigo me había contado, y avanzado en tráiler de la película JSA, que versa sobre el tema.
La JSA, es el aérea de seguridad en la que los dos ejércitos se encuentran a pocos metros de distancia uno del otro, al controlar y vigilar la frontera conjuntamente, y que un día un ramoso árbol originaria mortal incidente.
Las ramas de ese árbol tapaban la visión del puesto surcoreano, decidiendo un mando de esta parte ordenar ir a talarlo, cosa que no gusto mucho en la parte norcoreana, que dio aviso de alto, aun sin armas en la zona. Las dos partes llegaron a pelearse físicamente, acabando en apuñalamiento de uno de los soldados a lo que se respondió con tiroteo desde los puestos de vigilancia.
En fin que así a lo tonto, casi comienza la tercera guerra mundial, por las ramas de tan fructífero arbolillo. El incidente se salvó diplomáticamente, pero en este punto los dos ejércitos permanecen cara a cara y en estado cuasi de máxima alerta.

Lo irracional es que vamos para mas de 60 años de conflicto después de acabada la guerra, y esta frontera desmilitarizada, es quizá la más, a cierta distancia, militarizada y vigilada del mundo. Almacenando gran potencial bélico ambos países y sus aliados. Más ahora si cabe, con la más que presumible carrera nuclear de la Corea del Norte.
Continuando la  visita a la zona, se puede acceder a un mirador militar, fuertemente custodiado y protegido por alambrada de espino en todo su perímetro. Este, está situado  en un observatorio privilegiado a varios metros de altura, desde donde se divisa gran parte del territorio norcoreano y desde el cual está permitido observación de la otra parte mediante torres de prismáticos fijos, pero no fotografías justo al lado del muro, para no crear tensiones en el norte.
Así que una delimitada raya amarilla, unos cinco metros más atrás marca el sitio desde donde sí se puede intentar fotografiar,  la en ese día muy nevada población de Gaesung en la Republica Democrática.

Se puede apreciar perfectamente la gente en su vida cotidiana y los niños saliendo del colegio, así como las fábricas ubicadas en la zona. Parece como si la población socialista del norte fuera ajena a que estaba siendo permanentemente observada por sus hermanos capitalistas del sur, pero la cercanía  al lado de esta estrecha franja hace que todos se sepan observados pero irremediablemente continúen con su día a día.

Para finalizar la visita accedemos a una curiosa estación ferroviaria, es la estación de trenes de Dorasan, que está construida en lo que sería la última población sur coreana antes de cruzar la frontera con su vecina del norte, y en su día si se abriera esta, sería el lugar de conexión entre la línea existente que viene de Seúl y la que continuaría a Pyeong yang, capital de la Corea del Norte.

Pienso al ver el letrero que indica los escasos 200kms que hay desde este punto hasta esa capital lo que me hubiera gustado en esta mi vuelta al mundo en tren, haber podido recorrer esta península desde Vladivostok  en ese utópico  ferrocarril, sin tener que haber usado el barco para esquivar esta tantos años, cerrada frontera. Ojala algún día sea posible, sino la reunificación, si la apertura de relaciones y la posibilidad de utilizar esta frontera, sus vías y esa estación ahora modernamente equipada, lista para funcionar, pero sin trenes en sus andenes.

No es la primera vez que me ocurría algo parecido, tener que esquivar un país por no poder cruzarlo por cierre de fronteras. Anteriormente en un largo viaje por África en coche, no pude atravesar Costa de Marfil por guerra civil que separaba el país en dos frentes con línea de fuego en hipotética frontera y que me hizo tener que bordearlo por la vecina Ghana y su frontera que es el rio Volta hasta Burkina Faso, la antigua por cierto, Alto Volta.
En mismo viaje tampoco pude pasar desde Marruecos hacia Mauritania por el famoso muro de minas antipersona, que hace solo accesible el paso por un único lugar, y en más reciente viaje, la frontera entre Israel y Palestina por la ciudad de Jerusalén, que ante el cierre del paso nos dejó sin poder cruzar a conocer Belén, en la parte Palestina.
Cosas de la política y de la guerra, que hacen del oficio del viajar un arte no exacto, y a veces te dejan con las ganas de moverte por el mundo física y no políticamente. Pero los mapas son los mapas, y quien los dibuja sus dueños, hasta nuevo aviso.
Antes de volvernos, al menos, compro unos sellos coreanos en oficina postal de la vacía estación, donde el personal ahora atiende a las visitas en vez de a los pasajeros, y sobre esta puede verse un gran mapa con toda la línea ferroviaria euroasiática, incluida la separada península de Corea.

Comida en un restaurante de la zona con característicos cuenquillos de acompañamiento a braseada carne con verduras que hizo las delicias de este servidor acompañado por improvisado amigo japonés de Fujiyama, y grupo de escolares nipones de visita en la zona, que comen en mesas en el suelo tras, por supuesto, dejar sus zapatos aparcados para comida.


Regreso a  Seúl, dejándonos el bus en la recepción del lujoso hotel Lotte, al lado mismo del moderno y  viejo  a la vez ayuntamiento de la ciudad. Aprovecho para hacer algo que suelo hacer en todos los viajes, y es, usar estos hoteles sin pagar estos caros hoteles. Para ello, con el coste de un cafetín, me siento tranquilamente en la preciosa cafetería pastelería del coloso,  a escribir un poco y leer mis mails, rodeado por el lujo asiatico.
Al poco aparecen dos coreanas elegantemente vestidas que se disponen a amenizar la tarde a los ilustres huéspedes del  hotel entre los que me incluyen, claro está, a mí, aunque solo sea por el coste del café.
Preciosa música al piano y al violín, degusto el momento, y me atrevo a hacer una petición al dueto. Mi canción preferida: “Mi way”. Suena la música y me emociono un poco de pensar que como siempre he dicho, cuando a uno ya no le toque estar aquí, recordaré que elegí siempre el camino que quería tomar, no mirando atrás y viviendo la vida intensamente, para cuando haya que irse no pensar que hubieran quedado muchos cosas sin hacer. Pero para eso, tendré que dar siempre gracias a mi otra media naranja en este camino, que siempre y en todo momento me ha permitido seguir, un poco mi parte de ese camino. Un beeeso preciosa.

Por eso me encanta esta canción de Sinatra, aunque especialmente me gusta la versión en francés: “Comme d’habitude”.
Dejo mis reales aposentos para desde allí, pasar a mi realidad viajera que no es otra que continuar viaje dormitando en los asientos, esta vez de surcoreano tren, que me llevaría  en la noche, a conocer el sur del país.
Os cuento más cosas del sur de Corea en próxima entrada.

Como siempre capítulos anteriores en:
http://albertocampamontes.blogspot.com

10 febrero 2013

Vuelta al mundo 2013, CAPITULO 17 – SEÚL (GMT+9)

DÍA 31º SEUL DOWNTOWN

Sin madrugar me levanto para tomarme un té por la mañana en el hostel mientras escribo un poco, charlando con un genial colombiano de visita en Seúl, tras asistir a una convención de su empresa en la que trabaja en Barcelona. Ya temprano va a patear los rincones que le quedan por conocer antes de tomar vuelo al día siguiente. Al final de la mañana mi brasileño amigo Rodrigo se apunta a visitar la ciudad conmigo. Ya lleva una semana en la capital coreana, pero sin ver mucho, al estar trabajando mientras viaja para empresa de traducciones de películas. Habla perfectamente su portugués natal, español e inglés, y con ello lleva ya varios años trabajando de traductor a distancia, lo que le permite viajar y trabajar a la vez. Buenísima formula.

Nos acercamos al cercano metro para irnos hasta la zona del centro de Seúl. Sacamos billete que ronda el euro para un trayecto cercano, ya que al ser tan enorme esta ciudad, cuando sacas el billete tienes que escoger la estación a la que vas, y la maquina te indica el precio a pagar. Pedimos ayuda a un par de chicas coreanas, que como comprobamos posteriormente, siempre se ponen nerviosísimas por ayudar, y se aceleran todas como queriendo resolver la pregunta antes de pensar la respuesta. Son la monda, hacen gestuales exclamaciones de asombro, y en general tienes que acabar tranquilizándolas para que no se apuren en exceso. Casi todos los coreanos tienen esta forma de ser.

En unos quince minutos, ya que estamos alojados bastante céntricos, llegamos a City Hall, estación en el corazón de Seúl. Saliendo al exterior vemos el ayuntamiento en piedra de la ciudad, con modernísimo edificio en cristal haciéndole sombra, o más bien recogiendo la sombra para mostrarla nuevamente a través de sus paredes de cristal.

Paseando por la gran avenida que nos llevará hacia el más antiguo palacio de la ciudad, podemos ver los preciosos bonsáis que decoran muchas de las jardineras de la calle, al lado de grandes rascacielos. Digo grandes y no enormes ya que salvo un par de ellos en la ciudad con más de 60 plantas, el resto son semirascacielos al no autorizar construir muchos edificios de más de 50 plantas. Así todo la mayoría tienen diseños muy vanguardistas y en la ciudad prima la modernidad sobre el pasado real.

Al poco podemos ver el palacio de Gyeongbokgung, donde unos soldados con traje de época realizan efectúan la guardia en la entrada del mismo.

Continuando por la gran avenida ya vemos en el centro las estatuas de la plaza Gwanghwamun y a continuación el palacio, hermoso palacio, con gran gentío en la entrada principal que está viendo la ceremonia del cambio de la guardia.

Antes de entrar al recinto vemos una manifestación en la calle con carteles y con fotos del fallecido presidente coreano Kim Jong Il, y no sé muy bien si la manifestación era de apoyo o de protesta pero si era muy pacifica, justo al lado de la delegación del gobierno surcoreano.

Accedemos al interior del palacio pasando por varias puertas muy similares a las del Palacio de la Ciudad Prohibida de Pekín, hasta llegar al edificio principal donde pudimos ver el sencillo interior, pero con decoradísima y policromada estructura de cubierta del techo, como suele ser habitual en casi todos.

Como comentaba antes, Seúl es una ciudad moderna con un pueblo muy antiguo. Este contraste lo pude plasmar en varias fotografías del templo con el fondo de los modernos edificios del centro. De hecho, salvo estos ahora turísticos reductos de su historia, tantas guerras han ido dejando mínimas muestras de su pasado.

En las cercanías, un relajante estanque con árboles hace de reflejo a otro edificio anexo al palacio y muy cerca una gran pagoda alberga lo que hoy es el museo del folclore de Corea. Tuvimos ocasión de entrar a verlo, siendo la entrada gratuita y pudiendo asistir a un concierto de música que unía las canciones del pasado con los más modernos ritmos del presente.

A continuación una muestra de los trajes, instrumentos musicales, aperos de labranza, comidas, y demás costumbres de este país, estaban todas representadas en este gran museo etnográfico.

En una sala anexa una exposición sobre el nuevo año chino que en breve comenzaría, estaba dedicada cuasi en exclusiva a la serpiente de agua, quien será la protagonista de este nuevo año en el horóscopo chino. Rodrigo me comenta que tenía muchas ganas de pasarlo en China, pero no consigue que le den visado de entrada, y posiblemente después de su estancia en Corea se vaya a la más factible Malasya.

Antes de dejar la visita de este gran palacio, en el exterior unas preciosas niñas con artesanales sandalias ven las figuras de madera y piedra que se exponen en los jardines.

Continuamos visita hacia el otro gran palacio de la ciudad, paseando por el atípico barrio con casas bajas de Bukchon. Techumbres con tejas negras e infinidad de modelos de tradicionales casas que se juntan con recientes construcciones en uno de los barrios más selectos de la ciudad hoy en día. Me llama la atención la cantidad de detalles constructivos, como por ejemplo los llamativos vierteaguas de los canalones. Originales y elaborados como pocos.

Vemos sin acceder a su interior, el palacio de Changgyeonggung, muy similar al anterior, declarado patrimonio mundial de la Unesco, y en su día residencia de la dinastía Jaseon.

No os sigo hablando de palacios porque la verdad que son una maravilla pero cuando ves uno los demás son muy parecidos, en decoración y estructura. Seguimos atravesando el barrio comercial de Insa dong, con multitud de puestos de comida cocinada en la misma calle, y que vamos probando mientras caminamos. Hacen una especie de galletas en unos moldes metálicos, calentados con hornillos de leña, y están de morirse de buenas.

En el barrio destaca entre los edificios altos uno muy peculiar denominado la Tour de Jongno, que es como un rascacielos al que le hubieran abierto un cuadrado boquete en el medio, viéndose casi a través de él la gran torre de telecomunicaciones de la ciudad sobre el parque Nansam.

En otro gran barrio de la ciudad que también os nombro para que os vayáis acostumbrando un poco a estos sencillos de pronunciar nombres, Myeong-dong, está la catedral cristiana, con gran número de seguidores en este también muy cristiano país. Entramos en su interior y nos asombra ver como se combina la tradicional misa cristiana con las pantallas planas de Samsung en las columnas de tan religioso lugar.

Ya oscureciendo los vinilos de las abarrotadas calles dan su toque de color a infinidad de puestos de ropa, comida y todo tipo de productos bien presentados por los organizados vendedores coreanos.

Regreso en metro a nuestro barrio de acogida, para dando una caminata con parada a dar algo de comida a un esfamiado a esas horas cuerpo, llegar a nuestra oficina en Seúl desde donde mi brasileño amigo Rodri y yo revisaríamos correo, y gestionaríamos próximas jornadas de viaje ya por separado. Buen día saboreando gran ciudad.



DIA 32º SEUL FISHERIES MARKET (GMT+9) -2ºC

Día de despedida hispano brasileña, al separarnos de nuevo en viaje, mi amigo y yo, y a la que se nos une nuestra recepcionista secretaria del hostel, la simpatiquísima coreana de cuyo nombre no me acuerdo. Me va a matar si aprende más español del que ya sabe, y lee mi blog algún día. “Rodri ayúdame desde donde estés y “chivame” tan coreano nombre”

Nos vamos juntos a comer a un pequeño restaurante que Rodrigo encontró con fantástico precio y más fantástica comida. Por unos cuatro euros una especie de filete de cerdo con diferente empanado al nuestro, acompañado por el tradicional Kimchi, acompañamiento de vegetal especiado, que suelen poner con todos los platos. El agua también incluida y que nunca se cobra. Para acabar de hacer las delicias del que narra, una baguete recién comprada en tienda anexa, acompaño una excelente comida de despedida. Nos veremos en otro viaje fijo, Rodrigo de Rio, un abrazo amigo.

En la tarde, decido a ir a visitar el mayor mercado de pescados de Seúl. Es el Fisheries Wholesale Market de Noryanguin, que viene a ser como el mercao del Sur de Gijón, pero ocupando el espacio del mercao de ganados de Siero. Es decir, la osti…. de grande. Está a unas cuatro paradas de metro, pero para que os hagáis una idea de las medidas de esta ciudad, significa atravesar el gran rio Hang por larguísimo puente para el metropolitano y cambiar de línea recorriendo unos casi 10 kilómetros de distancia.

Cuando me bajo del metro está empezando a nevar copiosamente, y los viandantes caminan con mucho cuidado por elevado paso sobre las vías del metro que conecta con la parte superior del gigantesco mercado.

Desde la terraza superior me asomo a ver las grandes pasilleras abarrotadas de gente examinando el género de los cerca de 1000 puestos de pescado que tiene este mercado.

Cada puesto iluminado con potente foco de luz, que desde lo alto parece más una factoría de automóviles que una lonja de pescado. Vendedoras con colorido mandil de plástico duro colocan y despachan a varios cientos de clientes a estas ya tardías horas.

Me bajo al ruedo y mis ojos se abren como los de los pescados expuestos, que por cierto se pueden clasificar de dos maneras: los fresquísimos y los que de tan frescos que están se venden vivos. Y es que los coreanos, como también vería a posteriori con sus vecinos japoneses, les gusta el pescado al punto. Y el punto es llegar a comérselo vivo, o cortarlo vivo en finas lonchas que hacen de este, el deseado Sashimi.

A parte de todo tipo de pescados, una zona dedicada en exclusiva a todo tipo de moluscos, con innumerables tipos de tamaños de almejas, caracolas, ostras y hasta mejillones gigantes que yo nunca había visto. Y para gigantes los langostinos y los calamares, que si había visto pero en el museo del Cepesma de Luarca. Allí la gente se sorprende de los calamares gigantes, y aquí se los comen cada día.

Después de acostumbrar la vista a tan colorido y fresco mercado, me voy caminando de nuevo hacia la estación de metro, viendo a lo lejos el mayor rascacielos de la ciudad, que luego visitaría al día siguiente. Y antes de irme hacia mi hostel, descubro que estoy en la calle de rotativo cartel de coreano peluquero, y no me resisto a dejarme cortar el poco pelo que ya tengo por tan afamado estilista de Seúl. Peluquería de las de antes, sillones de cuero viejo, y material de segunda guerra mundial.

Como me gustó siempre cortarme el pelo estando de viaje en tantos países diferentes, con peluqueros de los de antes y técnicas artesanales, de peine y tijera, como a las que me sometí en sitios como Irán, Nicaragua, Nepal, Mauritania o la que más me sorprendió en la Capadocia turca, en donde me retocaron el cuello a golpe de fuego.

Después de mis peluqueros de siempre, estos fueron mis estilistas en viaje. Aprovecho para mandar un saludo a Roberto y Jose de Dom peluqueros, asi como a Luis Pablo de Aviles. Ya un poco más ligero, y digo poco porque con el pelo que me cortó mi coreano estilista, no tiene ni para rellenar un sobre de azúcar, me vuelvo al hostel en metro mandando una fotilla de felicitación de cumpleaños a gran amigo y compañero de carreras, trails y maratones varios. Abrazote Blas, sé que disfrutaste de tu dominical cumpleaños.

Todavía me quedaría antes de llegar al calentín alojamiento caminata bajo gran nevada nocturna en Seúl. No es Siberia, pero las calles se cubrieron completamente con mucho frío húmedo por la proximidad de esta ciudad al mar de la China oriental, oriental, oriental.



DÍA 33º SEÚL OLYMPIC GAMES 1988 & 2018 (GMT+9) -3ºC

Hoy día olímpico y futbolero en ciudad olímpica y futbolera. Y es que Corea fue sede de la Copa del mundo de futbol junto a su vecina Japón en el 2002, y también acogió los Juegos Olímpicos de 1988. Así que a alguien que tanto le gustó siempre el deporte, y que vivió desde el televisor de su casa esos acontecimientos, era una gran tentación ir a ver in situ el lugar donde se habían celebrado. Así que caminando deportivamente en la mañana, me voy hasta donde se encuentra el World Cup Stadium de Seúl.

De camino, el día a día de la ciudad, con los anaranjados taxis acicalándose para llevar a sus asiáticos pasajeros, vendedora en la calle con simpática indumentaria anunciando productos micrófono en mano, y en lo alto de un edificio la cruz de una iglesia pelea por hacerse un hueco entre decenas de antenas de telefonía móvil.

Así es Seúl, tan heterogénea que hasta las tiendas de neumáticos los venden empaquetados cuasi en papel de regalo dorado o plateado, según lo que se pague por el caucho para vehículos.

A lo lejos, al final de la interminable avenida, ya diviso la estructura que sostiene la techumbre del gran estadio. En las cercanías otro mercado de pescado y frutas de tamaño considerablemente inferior al del día anterior pero también con gran variedad y tamaño de saladas piezas de mar. En este predomina mucho también el pescado ahumado y en salazón.

Cruzando la calle se accede al estadio que hoy en día también alberga un gran centro comercial en su planta baja, y que conecta con la planta superior por rampas en espiral, desde donde se llega a ver su interior y puertas de acceso. En uno de los letreros que indican las puertas al estadio, observo una pegatina que quizá quedó de aquel mundial, de la peña madrileña de los Ultra Sur, que la pegaron justo donde quizá se ubicarían que era en la grada sur del estadio, como no podía ser de otra forma.

Si fue así, no le dieron mucha suerte a su en su día gran jugador blanco, Juan Antonio Camacho, porque los coreanos nos dejaron fuera de las semifinales de ese mundial.

Una vez saboreado el estadio me voy a tomar el surcoreano subway para acercarme al otro extremo del centro de la ciudad, para ver la ciudad olímpica de Seúl’ 88. Al entrar en la estación aprovecho a ir al servicio de esta, comprobando como en tantas otras, como están aquí de cuidados y limpios todos los baños de tan transitados lugares. Y es que tenemos aún mucho que aprender de conservación de tan necesarias instalaciones en caso de apuro. Viajando siempre pensé que la mejor vara de medir el adelanto de un país es a través de sus “toilettes” y aquí nos llevan por lo menos una milla de ventaja. Tanto es así, que hasta en la entrada hay una foto de los limpiadores del baño de cada estación en homenaje a su buen hacer, que se complementa excelentemente por todos aquellos que los usan con respeto mutuo.

En el metro anuncian las paradas en coreano y también en inglés, pero no acertando ya en varios días a saber que era algo que decían por los altavoces del vagón que sonaba como así: “Destapes Hongik” “Destapes Simchon”, hasta que descubro usando un poco la imaginación que era: “This stop is…” “This stop is…”, madre mía, entra la pronunciación de la pregrabada alocución y mi poco dominio de la lengua de Shakespeare…búa.

Llego a “Des tap es Sport Complex” y allí que me apeo en una estación de metro olímpica como Dios manda. Columnas con los deportes olímpicos, aros olímpicos por doquier, y carteles anunciadores de lo que será el próximo gran evento deportivo en este país que son las Olimpiadas de Invierno de Pyomchang 2018, candidatura que tras varias veces candidata, al final acogerá los juegos posteriores a los rusos del año que viene en Socci 2014, y cuyas pistas yo ya había catado días atrás, acordándome también de buen amigo que le gusta el ski. Un abrazo Angel Lois.

Nada más salir de la boca del metro la gran puerta olímpica de Seúl 88, y los jardines donde las banderas de todos los países participantes en aquel año ondean al viento. Y es que los juegos de ese año fueron los mejores de la historia en esa época, al venirse del boicot americano a Moscú 80 y al ruso de Los Ángeles 84, en todavía, ultima parte de la guerra fría de las dos superpotencias. Seúl 88 reuniría a casi todos los países con comité olímpico.

En los aledaños a este parque las instalaciones de varios deportes y un museo al aire libre con diferentes estatuas en diversos materiales. Continuo visitando las tumbas reales de Baedje, que son grandes montículos de tierra y piedra, hoy cuidadosamente resegados.

Caminando llego hasta un gran lago interior que tiene la ciudad y donde se encuentra otra espectacular atracción turística que no es otra que un parque de atracciones con castillo tipo Disneyland y todo, cercano al gran complejo Lotte World. El camino que bordea el lago como una pista de patinaje a esas heladoras horas ya casi anocheciendo, pero el ya bien iluminado castillo, parecía un cuento de hadas en medio de la gran capital.

Cara entrada para los que accedían al recinto, al cual se entraba por el complejo hotelero Lotte World, un cinco estrellas que contaba con centro comercial, teatro, y un lujo asiático a años luz de cualquier hotel europeo o americano. Por tener tenía en su hall hasta una reproducción casi exacta de la romana Fontana di Trevi. En el exterior ascensores de cristal subían y bajaban por las paredes del alto edificio como si de otra atracción más se tratara.

Y ya para acabar el pateador día me fui a conocer el turístico barrio de Itaewon, repleto de tiendas de todas las grandes franquicias europeas pero con precios mucho más bajos, restaurantes, locales de ocio y cervecerías, que reúnen a los muchos extranjeros que hay trabajando en esta capital, así como a los turistas occidentales.

En la calle principal, todo el suelo está repleto de placas con saludos en varios idiomas de otros tantos países del mundo, me tomo una cervecina de recompensa por “maratoniano” día antes de irme a mis reales aposentos de coreano hostel.

Continuará…